Crítica:SALSACrítica
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Explosión latina

Durante los días previos al concierto los organizadores expresaban su preocupación por las pocas entradas vendidas. La propia Celia Cruz había comentado que no las tenía todas consigo. Al final, la plaza acabó ofreciendo un aspecto inmejorable con el ruedo abarrotado y buena parte de los graderíos ocupados.A las 22.30 en punto empezó la actuación de Willie Colón pillando a muchos todavía en los aledaños del coso. Los vientos hirientes y los cueros desatados de los ocho miembros de su banda demostraron como dice una de sus canciones que la salsa nunca se acaba. Sí como cantante se puede decir que es del montón, sus arreglos merecen en cambio los mayores elogios. Después de haber tenido que soportar tantas versiones insulsas de Pedro Navaja es de agradecer la consistencia sonora con la que Colón se refirió al ya famoso personaje de Nueva York. Y en lugar de explotar el filón de la salsa erótica contó la patética historia de El gran varón que termina muriendo solo, en la cama de un hospital, a causa de una enfermedad de cuatro siglas. Un recital como el de Willie Colón y sus Extranjeros legalizados ya hubiera dejado satisfechas las expectativas de los más exigentes. Pero era tan sólo el primer plato de un banquete pantagruélico.

Willie Colón / Legal Aliens y Fania All Stars

Fania All Stars: Johnny Pacheco (dirección musical); Cella Cruz, Cheo Feliciano, Pete El Conde Rodríguez, Ismael Miranda, Roberto Blades, Adalberto Santiago, Willie Colón e Ismael Quintana (voces); Ray Barretto (percusión); Nicky Marrero (timbales); Roberto Roena (bongós); Bobby Valentín (bajo); Luís Rodríguez (tres); Papo Lucca (piano); Leopoldo Pineda, Reynaldo Jorge y Cuto Soto (trombones); Juancito Torres, Charlie Sepúlveda y Héctor Bomberito Zarzuela (trompetas). 14.000 personas. Precio: 2.000 pesetas. Plaza de Toros de las Ventas. Madrid, 2 de agosto.

Alrededor de la medianoche el maestro de ceremonias pronunció las palabras que todos esperaban: "señoras y señores, las Estrellas de Fania", y fue presentando a cada uno de los Ilustres componentes de esta agrupación singular que reúne a algunos de los cantantes más populares y a varios de los mejores instrumentistas de la historia de la salsa. Como en uno de esos conocidos macroconciertos benéficos de figuras del pop pero sin fines humanitarios y en plan sabrosón.

Celia

Había ganas de ver por fin a la Fania All Stars en Madrid. Desde que en 1981 actuaran por primera y única vez en España -en Barcelona- sus giras por el mundo se han ido espaciando cada vez más y por lo que ellos mismos cuentan es difícil que vuelvan a producirse en el futuro ya que sus respJctivas carreras los tienen muy ocupados.

Tras la Descarga Fania, en la que cantan juntos lo de "oye qué rico suena, las Estrellas de Fama", los cantantes se fueron relevando en funciones solistas. Tomó la alternativa el más joven, Roberto Blades, y le siguieron los demás: Pete El Conde, Ismael Quintana, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Adalberto Santiago e incluso Willie Colón que volvió para cantar un número.

Era la 1.25 cuando ella hizo su aparición entre el delirio del público para dejar claro quién es la auténtica reina y al grito de iazúcari lanzarse a una versión exhuberante de Bamboleo. Con la Bemba Colorá, Cella Cruz improvisó, dialogó con los asistentes y los animó cuando parecía faltarles el resuello para seguir coreando colorá. Sus dos canciones supieron a poco. Por eso a las dos de la madrugada aún había gente que pedía más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 03 de agosto de 1990.

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