GUERRA EN EL GOLFO

La ONU y Bush exigen "la retirada immediata" de las tropas iraquíes

El presidente George Bush, visiblemente preocupado por la invasión iraquí de Kuwait, condenó ayer enérgicamente la acción del Gobierno de Bagdad, que calificó de "agresión descarada", y advirtió que Estados Unidos adoptaría "las medidas que fueran necesarias para defender sus tradicionales intereses vitales en el Golfo". Sin embargo, Bush excluyó, de momento, una intervención militar en el emirato, solicitada públicamente por Kuwait.

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En Nueva York, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, convocado en sesión de urgencia por los representantes norteamericano y kuwaití, también condenó la invasión iraquí y pidió "la retirada inmediata" de las tropas de Bagdad.Bush que interrumpió una reunión con el consejo de seguridad nacional para leer una declaración sobre la situación, anunció que había ordenado la congelación inmediata de los fondos iraquíes y kuwaitíes en Estados Unidos, éstos últimos con el fin de impedir su utilización por lo que el presidente describió como "la autoridad ilegítima que actualmente ocupa Kuwait. Irak, por su parte, anunció la suspensión del pago de la deuda con los Estados Unidos.

Bush, que se trasladó a Colorado para entrevistarse con la primera ministra británica, Margaret Thatcher, se mostró esperanzado, tras conferenciar con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el rey Hussein de Jordania, de que se pudiera encontrar "una solución pacífica que se tradujera en la reposición de los líderes kuwaitíes a la posición legítima que les coresponde".

Los dos líderes anunciaron que Washington y Londres están buscando "una acción colectiva" por parte de todos los países miembros de las Naciones Unidas para forzar una retirada iraquí de Kuwait.Thatcher, que calificó de "totalmente inaceptabe" la acción del Gobierno de Bagdad, manifestó que Estados Unidos y Gran Bretaña "no pueden hacer nada por separado". Bush manifestó que los dirigentes árabes le habían pedido "moderación" en la reacción norteamericana con el fin de permitir "una solución árabe" al conflicto.El embajador kuwaití en Washington, jeque Saud Nassir al-Sabah, en conferencia de prensa convocada en su residencia apeló directamente a "Estados Unidos y a nuestros amigos en el mundo" para que presten ayuda militar inmediata a su país, "totalmente ocupado por una potencia beligerante y hegemónica".

A su vez el embajador iraquí en Estados Unidos, Mohammed al-Mashat declaró que las fuerzas de Bagdad se retirarían del emirato, "en unos días o en unas semanas, a lo sumo". Al-Mashatt advirtió que un intento de intervención extranjera contribuiría a agravar la situación.

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Estados Unidos, que recibe el 50% del crudo de la región del Golfo, tiene una fuerza naval de ocho unidades-en la región. De momento, Washington parece haber escogido la vía de la acción diplomática colectiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de agosto de 1990.

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