El descubridor del gen masculino precisa que nunca pensó experimentar con seres humanos

La aparente identificación por científicos británicos del área del cromosoma Y que contiene el secreto de la masculinidad suscita cuestiones éticas que, en el Reino Unido, han pasado a segundo plano en beneficio de las más prácticas de la explotación pecuaria y médica del descubrimiento. La ley sobre fertilidad y embriología que ahora está en el Parlamento prohibe la manipulación genética, y los descubridores se niegan a considerar la posibilidad de experimentar con humanos.

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"Cualquier experimento (con humanos a partir de este hallazgo científico) implicaría alterar la herencia genética de un embrión, lo que equivale a un genocidio y queda fuera de todo razonable debate moral", ha manifestado Peter Goodfellow, jefe del equipo del Imperial Cancer Research Fund que ha hecho el descubrimiento. "Ni yo ni mis colegas consideraríamos nunca la posibilidad de hacerlo"."Vivimos en sociedades muy machistas en las que los hombres siempre han querido tener hijos y qué hace a un hombre ser un hombre es algo que siempre ha intrigado al hombre", reconoce Goodfellow, quien advierte que un ser nacido de la manipulación que ahora parece posible sería estéril lo que, a su juicio, quita todo atractivo a la idea.

La ley sobre fertilidad y embriología humana que en estos momentos transita por el Parlamento británico es muy restrictiva en la manipulación de embriones y prohibe taxativamente su manipulación genética, la producción de individuos idénticos mediante procesos clónicos o la fusión de células humanas y animales. Los tratamientos de fertilidad, por lo demás, ya permiten determinar el sexo de los hijos mediante la fertilización de diversos óvulos y la implantación en el huevo portador de los cromosomas pertinentes para producir un varón o una hembra, lo que reduce al campo de la ficción científica el intento de provocaruna alteración artificial masiva de la proporción entre sexos.

Aplicaciones potenciales

El equipo de Goodfellow y el que dirige Robin Lovell-Badge en el Medical Research Council están más interesados en destacar las potenciales aplicaciones de su trabajo en la explotación ganadera y en la profundización del conocimiento del desarrollo genético. Ambos estiman que mediante la inyección o no de este gen en un embrión, los ganaderos de vacuno podrán optar entre obtener crías macho si se trata de una explotación para carne o hembras si está orientada hacia el sector lácteo.

Uno de los grandes enigmas científicos aún sin resolver es qué mecanismo hace que determinadas células sepan qué òrganos -han de crear. Este descubrimiento podría suponer el principio del fin de ese misterio. Ahora parece haberse descubierto el gen que determina si una gónada va a convertirse en un testículo o en un ovario y "si llegamos a desvelar cómo funcionan los genes de control podríamos entender qué es lo que produce el cáncer" u otros órganos, dice Goodfellow.

Los científicos insisten en manifestar que creen haber dado con la clave de las masculinidad, pero que todavía han de probarlo. La conversión de la teoría en resultados prácticos llegará dentro de unos meses, cuando se aplique el gen en embriones de ratones con el fin de ver si las crías nacen todas machos.

En el curso de sus investigaciones, el grupo de genética humana de Goodfellow encontró cuatro varones con cromosomas XX (en teoría femeninos) que eran hombres porque tenían una microscópica fracción de Y adosada a uno de los X. El investigador, sin embargo, no concluye que su trabajo sirva para explicar por qué hay personas que nacen con caracteres masculinos y que desean ser hembras y viceversa: "Nadie conoce el fundamento de esas inclinaciones".

[El supuesto descubrimiento del activador genético que determina el sexo masculino en los mamíferos, informa The Washington Post, hecho público esta semana por un grupo de investigadores británicos en la revista científica Nature, no es del todo concluyente, según publica dicha revista en un editorial. Anne MacLaren, una genetista del University College de Londres, sugiere en esta publicación que para probar esta hipótesis, los científicos que han anunciado el descubrimiento tendrán que insertar este gen -llamado SRY, al haber sido localizado en la región del cromosoma Y que determina el sexo-, en los genes de un ratón hembra con cromosomas XX y esperar a ver si se transforma en macho.

Varios genes

Otro investigador, David Page, del Instituto Whitehead de Cambridge, en Massachusetts (Estados Unidos), que ya en 1987 anunció equivocadamente que podía haber hallado el gen de la masculinidad, advierte que habrá que ser cauto a la hora de aceptar que el SRY es el único gen que interviene en el proceso que caracteriza el sexo masculi no en los mamíferos. Algunos científicos piensan que hay ciertas pruebas de que en la caracterización sexual masculina pudieran intervenir al menos dos o tres genes diferentes.

No obstante, después de 30 años de intensivos y a menudo frustrados experimentos detectivescos llevados a cabo por los genetistas de todo el mundo, el gen descubierto puede convertirse en el principal candidato a participar en la configuración anatómica y quizá en algunas de las principales diferencias de la conducta entre los sexos.

A la hora de explicar todas las determinaciones que intervienen en el desarrollo de la especie humana, este gen abre una puerta a la esperanza para poder entender mejor y quizá tratar algunas de las causas de la infertilidad y, por supuesto, de numerosas enfermedades ligadas al sexo.]

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