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Cartas al director

No os puedo olvidar

No os puedo olvidar... Os habéis quedado allí, en el Meru Sur del Himalaya, en el silencio misterioso de la altura inmaculada. Quizá en las noches de luna llena, cuando las estrellas se abatan llorando sobre vuestros helados huesos, recordéis vuestra infancia, el cerezo donde subisteis cuando aún vuestra madre os cantaba una nana que vosotros agradecíais con una tierna sonrisilla mientras os entregabais al sueño, el mismo eterno y dulce sueño, porque vosotros no habéis muerto, que ha cerrado vuestros ojos, tan lejos de los besos de la madre y del cerezo donde aprendisteis a trepar, pero tan cerca de vuestra gran amada, la cima que os conquistó el alma hasta el sublime punto de morir por alcanzarla.Vaya con vosotros, Jesús Buezo, Myriam García y Miguel Ángel Lausín, otro beso de mi alma cuajada de dolor por vuestra ausencia..., y descansad, como siempre descansasteis, con una sonrisilla en los labios mientras soñáis que aún os besa vuestra madre, a la que le mando un beso emocionado mientras le digo: no, resignada señora, no hubo 20 de mayo, ni alud, ni tragedia. Ellos no han muerto. Siguen trepando, y en sus horas de descanso, cuando sus almas se llenan de silencio y contemplan cómo una margarita vestida de rocío florece ante sus ojos, se acuerdan de ti, valiente y noble señora, que engendraste en tu vientre el símbolo dé la pureza, de la libertad sin techo ni espacios reducidos.- Pedro Gómez Campillo.

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