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Los náufragos de San Fernando

Chabolistas afectados por la riada del Jarama llevan seis meses en un asentamiento provisional

San Fernando de Henares

Una veintena de familias gitanas y portuguesas afectadas por el desbordamiento del río Jarama, el pasado mes de diciembre, a su paso por el puente de San Fernando de Henares permanecen asentadas en el margen de la carretera de acceso a la urbanización de lujo Los Berrocales. Su situación es cada vez más desesperada, y algunas de estas familias afirman no disponer siquiera de ropa o alimentos infantiles.

La odisea de estas familias comenzó a finales del pasado año cuando tuvieron que abandonar el poblado donde vivían desde el año 1985 como consecuencia del desbordamiento del río Jarama.Tras las inundaciones, las familias recorrieron 300 kilómetros en un solo día para desplazarse a un albergue en el municipio de Manjirón cedido por el Canal de Isabel II. Cuando llegaron, el local era absolutamente insuficiente y los vecinos del pueblo les advirtieron de la dificultad que iban a tener para ganarse la vida, por lo que a las doce de la noche decidieron regresar a San Fernando.

Dos atropellos

Seis meses después, las 20 familias que aún permanecen a la orilla de la carretera presentan una situación calamitosa. Los niños, descalzos, algunos de ellos llenos de piojos, eluden los coches que transitan velozmente por la carretera -ya se han producido dos atropellos-, mientras sus padres carecen de ropa que ponerse. No tienen agua potable y para conseguirla tienen que desplazarse varios kilómetros, aunque la que recogen "no sirve ni para lavar", dicen. Las condiciones higiénicas no existen en el campamento de chabolas de maderas entremezcladas con hierros y basuras.Sus quejas se centran en el total olvido al que están sometidos, aunque, de vez en cuando Carmen -"la de la parroquia"- se pase por allí. La ma yor parte de las familias subsiste con la venta de chatarra, y lo único que desean es que el Ayuntamiento les facilite la vivienda que les prometió.

Valentín Martín, concejal de Bienestar Social de San Fernando, y su equipo niegan que la colonia esté desatendida, aunque reconocen la precariedad de su situación.

Aunque en Madrid ya están almacenadas las viviendas prefabricadas -conocidas como las caracolas- que han sido cedidas por Protección Civil, no han comenzado aún las obras en el Camino de los Yeseros, donde se instalarán aproximadamente 29 de estas familias.

El responsable de Bienestar Social asegura que el Ayuntamiento atiende las necesidades de escolarización, salud escolar, planificación familiar y servicios sanitarios, a la vez que suministra alimentos para los lactantes con la única premisa de que los padres del niño recojan la leche en los servicios sociales. Esta medida permite controlar que los alimentos son entregados a los niños.

Por otra parte, aquellas familias de etnia gitana que sean españolas, tengan la documentación en regla y se encuentren en el asentamiento podrán beneficiarse del salarlo mínimo de integración, ya que el Ayuntamiento de San Fernando ha suscrito el convenio para este fin con la Consejería de Servicios Sociales de la Comunidad. Este salarlo podría beneficiar a 10 de estas familias, de un total de 50 que lo pueden necesitar en el municipio, según Martín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de julio de 1990