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Un policía presenció la destrucción de su vehículo por una bomba en Basauri

Una bomba de gran potencia destruyó ayer de madrugada en Basauri (Vizcaya) el automóvil de un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía. El agente, Francisco Salas, de 35 años, casado y padre de tres hijos, presenció la explosión y salvó probablemente la vida al haberse quedado dormido y dirigirse al coche un poco más tarde de lo habitual.El artefacto, que contenía unos dos kilos de explosivo, estalló sobre las 5.45 de la mañana en la calle de Castilla, destruyendo el Renault 5 del policía, hasta el punto de que el motor fue la única pieza que quedó reconocible. La onda expansiva causó daños en otros 14 coches y rompió cristales de algunas viviendas.

Salas se encontraba a unos 50 metros del automóvil cuando se produjo la explosión. Otros tres policías le esperaban en la calle para dirigirse a la comisaría de Recalde (Bilbao), donde prestan servicio. La esposa de uno ellos, que estaba asomada a la ventana, sufrió un crisis nerviosa y requirió asistencia médica. Los expertos consideran casi imposible determinar el sistema de activación de la bomba por la dispersión de los fragmentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de junio de 1990