Ingresa en la UVI un grapo huelga de hambre tras empeorar su estado de salud

El preso de los GRAPO en huelga de hambre Juan Manuel Pérez Hernández fue ingresado en la tarde de ayer en la unidad de vigilancia intensiva (UVI) del Hospital General Gregorío Marañón de Madrid tras empeorar su estado de salud, según informaron fuentes cercanas a la familia. El grapo se encontraba anoche consciente, pero desorientado, y los médicos temían que sufriese una lesión cerebral irreversible, según las mismas fuentes. Por otro lado, un alto cargo de Justicia ha facilitado a la Asociación Pro Derechos Humanos (APDH) información del estado de los presos, hecho que la APDH interpreta como una muestra de flexibilidad de las autoridades ministeriales.

Medios hospitalarios se limitaron a informar anoche que a Pérez Hernández se le había practicado un TAC (escáner) para conocer el alcance de la lesión, sin ofrecer más detalles del estado de salud de preso. Éste había ingresado en el centro el pasado miércoles, después de ser trasladado desde el Hospital Penitenciario de Carabanchel. Permaneció en la UVI del servicio de Urgencias unas horas e ingresó en una habitación, la misma en la que sufrió el empeoramiento a media tarde de ayer, cuando se encontraba con una familiar. Ésta relató a las fuentes informantes que a Pérez Hernández "se le fue la vista y no reconocía a nadie".Tras ser ingresado en la UVI, los médicos informaron que era necesario esperar de 48 a 72 horas para conocer la evolución del enfermo, que no está en coma. Las mismas fuentes señalaron que la noticia del empeoramiento del preso se había comunicado a la familia, residente en Canarias.

Deterioros y secuelas

José Antonio Gimbernat, presidente de la APDH, confirmó que esta misma semana un alto cargo del Ministerio de Justicia, del que omitió su identidad, se puso en contacto con él para tratar, desde un punto de vista estrictamente humanitario, el conflicto que 43 presos de los GRAPO mantienen desde el pasado 30 de noviembre.Dicho alto cargo facilitó a la asociación una relación, nombre a nombre, en la que figura sin entrar en detalles el estado de salud de los huelguistas. La situación de todos ellos es estacionario, más crítica la de los internados en el hospital Penitenciario, según la relación. Los médicos que les atienden reconocen que cualquiera de los grapos puede sufrir deterioros funcionales y secuelas en forma de enfermedades crónicas, que pueden surgir en cualquier momento.

El ministerio se ha ofrecido a mantener contactos habituales con la APDH, siempre desde el punto de vista humanitario, y dar información sobre la evolución clínica de los huelguistas. Aunque no se ha hablado de negociación, la asociación estima que el hecho de que Justicia se haya puesto en contacto con ellos es un signo de una mayor flexibilidad, que permite vislumbrar ciertas esperanzas de solución.

La APDH valorará, a la vista de los acontecimientos, si solicita de nuevo una visita a los presos, petición denegada por Justicia aduciendo motivos de seguridad para el personal médico.

Los presos trasladados la semana pasada al Hospital Penitenciario -José Balmón, José María Sánchez Casas y Francisco Brotons-, no sabían nada de este contacto entre Justicia y la APDH, según afirmó Celsa Barcia, esposa de Fernando Hierro Chomón, internado también en el Penitenciario y a quien ha visitado recientemente. Celsa declaró que había encontrado a su marido muy debilitado por la huelga de hambre, pero "alto de moral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 13 de junio de 1990.

Lo más visto en...

Top 50