Tres hermanos matan a un hombre que les llamó ladrones

Ángel Silva Saavedra, de 29 años, murió en su casa de Vallecas el domingo por la noche como consecuencia de un disparo de escopeta. Su mujer, Amparo, y su hijo de 10 años fueron testigos presenciales. Según las diligencias, la pelea que concluyó con la muerte de Silva se inició porque éste había acusado a su conocido Miguel Ángel Cervantes Moreno, El Miky, de haberle robado el radiocasete de su coche.

Tras una trifulca en la que Ángel Silva abofeteó a El Miky, se metió en su casa con su mujer y su hijo. Alrededor de las ocho de la tarde de, ese domingo apareció Miguel Angel, de 19 años, con sus dos hermanos, José Javier El Chichones, de 18 años, y José Antonio Tete, de 22 años. El primero tiene antecedentes penales por robo, el segundo ha sido detenido 30 veces por robo, violación y tráfico de drogas, mientras que el tercero tiene antecedentes penales por delitos contra la propiedad.Amparo, la mujer del fallecido, trató de cerrar apresuradamente la puerta al intuir el peligro. Sin embargo, los tres hermanos consiguieron derribarla y, mientras dos de ellos sujetaban las manos del hombre a la espalda, el tercero le disparó en la cabeza con la escopeta con la que la víctima solía cazar conejos y perdices en sus visitas a Cáceres. Antes de matarle le habían golpeado con una pala y le habían. dado una paliza "de muerte", según un tío de Ángel que ayer se hizo cargo del cadáver. Su cuerpo fue trasladado por sus familiares desde el Instituto Anatómico Forense a la localidad cacereña de Miajadas donde será enterrado hoy.

Frutero ambulante

Ángel Silva trabajaba como vendedor ambulante de frutas y verduras y era amigo de los hermanos Cervantes. Los miembros de su familia, que llegaron de diversos puntos de España, estaban deseosos ayer de localizar a los agresores, que están en paradero desconocido desde que dispararon contra Ángel.Ayer se organizaron grupos de hasta 14 personas para tratar de localizarlos en el poblado de la Unidad Vecinal de Absorción (UVA) de Vallecas donde parece que residían. Ésta es una zona castigada por todo tipo de delincuencia, según la policía.

A pesar de que la policía no ha conseguido localizar todavía a los hermanos Cervantes, el hijo de Ángel, de 10 años, que está muy afectado por haber sido testigo de la muerte de su padre, aseguró que los había visto "merodear por la casa a las dos de la madrugada". La policía ha negado este extremo y asegura que se ha comunicado a todas las comisarías de Madrid y de otras ciudades españolas la búsqueda de los tres jóvenes y que éstos habían huido tras el disparo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 14 de mayo de 1990.