Cartas al director
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Censura ideológica

Le escribo con la preocupación de observar que personas que pretenden que EL PAÍS es suyo intentan imponernos a sus lectores una censura ideológica, en este caso en la publicidad de un semanario, bajo las acusaciones de indecencia en sus titulares y portadas, inmoralidad. fanatismo ultraderechista y fascismo. entre otras lindezas.Dado que no soy lector habitual de semanarios políticos, mi conocimiento del mismo es fundamentalmente a través de su publicidad, y debo decir que ciertamente no creo que sea el favorito del Gobierno, pero en cualquier caso este semanario esta ejerciendo su legítimo derecho de libertad de expresión, de lo cual no dudo que usted se congratula tanto corno yo, mediante la crítica política sin que incurra o incite a actividades criminales.

El diario EL PAÍS se ha destacado por servir de tribuna pública a plumas de muy diferente posición ideológica, independientemente de su línea editorial, estimulando el espíritu crítico de sus lectores. Permita que con esa misma libertad de criterio atiendan los reclamos publicitarios de su periódico.

Por tanto, EL PAÍS no necesita de moralistas que desde su propia ideología nos coarten lo que debemos leer. Tal vez por ello este periódico no sea tan suyo como creen, siendo sus actitudes más propias de diarios que, como Egin, excluyen las posiciones políticas ajenas a su cerrada ideología.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de mayo de 1990.

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