La agresora de Lafontaine tiene afán de notoriedad
"Quise matar a Lafontaine para poder ser juzgada y salir en la prensa", explicó a la policía Adelheid Streidel, la mujer que el pasado miércoles consiguió clavarle un cuchillo al candidato socialdemócrata a la cancillería de la República Federal de Alemania, aunque no pudiera acabar con su vida. "Fue una decisión política privada", añadió. "Quería enviar una señal. Hay fábricas de personas y laboratorios subterráneos en Europa donde gente de la población es remodelada física y mentalmente, y esto tiene lugar con el conocimiento de los políticos".Según el fiscal encargado del caso, Peter Grëve es difícil que la frustrada asesina pueda ser llevada a juicio. "No está en condiciones mentales de presentarse ante un tribunal", dijo Grëve. Streidel será sometida a un examen psiquiátrico para dictaminar su estado mental. Por su parte, Reinhard Fisher, el portavoz de la policía de Colonla -donde tuvo lugar el atentado-, explicó que durante el esta enfermera de 42 años, divorciada y habitante de la pequeña localidad de Bad Neuenahr, en el Rin, admitió que había decidido matar a un político durante las pasadas Navidades. "No estaba decidida si atacar a Lafontaine o a Johannes Rau [el ministro presidente de Renania del Norte-Westfalia, también presente en el mitin del SPD]", dijo Fisher, para quien Streidel no tenía ningún remordimiento por lo que había hecho.
Preguntada si tenía algún contacto con ortipos terroristas, Adelheid Streidel explicó que en 1968 había decidido inaridar un ramo de flores a un terrorista de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) en prisión, pero que no le fueron entregadas.
Por su parte, Oskar Lafontaine se recupera con inusitada rapidez del atentado, y posiblemente salga del hospital clínico de Colonia y este mismo fin de semana se traslade a una clínica en las cercanías de Bonn para pasar la convalecencia.
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