Un país nuevo y dividido

"Los surafricanos dividieron el país en homelands, regiones reservadas a grupos étnicos. En cada uno de ellos dieron mucho poder a los jefes de tribus", explíca Robert Coriby, narnibio blanco, investigador de palcontología y antropología."Si un blanco, por ejemplo, quería establecer una granja en Damaraland", añade, "como era una reserva damara tenía que pedir permiso a las correspondientes autoridades tribales. Este montaje fue desmantelado sobre el papel en 1979 pero serán necesarios muchos años para que desaparezcan las secuelas de esta política de divide y vencerás".

El antropólogo Robert Coriby dice también: "Muchas autoridades tribales, como por ejemplo la de los Herero o los Bastardos no están de acuerdo ahora con perder sus fueros"-Conby es miembro fundador de la Asociación para la Protección de los Bosquimanos, una de las tribus de Namibla que vive aún en la edad de la piedra. "Son cazadores nómadas que viven aún muy integrados en la naturaleza, pero han sido traumatizados por la guerra qu durante años ha azotado el Africa austral" añade.

Más información

La tragedia de los bosquimanos comenzó en los años setenta cuando Angola logró su independencia de Portugal y decidieron escapar de allí por haber colaborado con los colonizadores portugueses.

Se refugiaron en Namibia pero la extensión de los parques naturales les dejó sin terreno para desarrollar su modo de vida primitivo. "Comenzaron a padecer el hambre. Fue fácil para ellos ceder a las facilidades de los surafricanos para formar parte de las filas del Ejército en la lucha contraguerillera" añade Coriby.

Perdón

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

Ahora que el Gobierno habla de reconciliación, los propios miembros de la Asociación Protectora de los Bosquimanos dudan de que vaya a haber perdón para la pequeña tribu de apenas 12.000 miembros. La habilidad de los componentes de esta tribu para descubrir pistas invisibles en la sabana africana fue ampliamente aprovechada para cazar a los gorilas de la Organización de Pueblos del Suroeste Africano (SWAPO).

Ante la Inminente independencia, y cuando los antiguos rebeldes de la SWAPO ocupan el nuevo Gobierno, los surafricanos que aún quedan en Namibia están cumpliendo sus compromisos con la tribu aliada: unos 350 ex miembros bosquimanos del ejército, con sus diversas mujercs y numerosos hijos, hacen cola todos los días ante los aviones surafricanos con rumbo a una nueva vida en Suráfrica.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción