El Gregorio Marañón reconoce que enfermos graves permanecen en urgencias varias horas sin asistencia

El doctor Antonio Barba, responsable del hospital Gregorio Marañón la noche del pasado lunes, se ratificó ayer en el parte interno donde describió la "caótica" jornada que vivió el servicio de urgencias. Aquel día falleció un paciente que entró en coma cuando llevada dos horas esperando para ser atendido y otro enfermo fue encontrado muerto en una camila. Al juez se le comunicó que éste ingresó cadáver porque, según Barba, "nadie le vio vivo durante las tres horas que estuvo en el área de observación" explicó. El doctor explicó que la guardia fue "desastrosa y dramática".

Arturo Blázquez Izquierdo, de 48 años de edad, falleció en una camilla del hospital Gregorio Marañón a la una de la madrugada del martes 23. El doctor Barba escribió en el parte de incidencias para el director del hospital: "Arturo Blázquez falleció en una camilla. Nadie le ha visto, nadie da explicaciones. Ha ingresado a las 10 de la noche traído por la Policía Municipal".Antonio Barba, médico especialista en medicina interna y esa noche responsable del hospital, aclaró ayer que en el parte quiso decir "que nadie había visto vivo al paciente". "Por lo que tengo que suponer que no ha estado vivo", agregó. Con esta información, el doctor comunica al juzgado de guardia que el enfermo "ingresó cadáver" y recomienda que se le haga la autopsia en el Instituto Anatómico Forense.

Barba precisa que con el parte de incidencias deseaba transmitir al director del hospital "una duda razonable" sobre el desarrollo de los hechos. Según explicó, la permanencia de un enfermo durante tres horas en el área de observación sin que nadie se diera cuenta de que estaba muerto requiere una investigación. Pero nadie habló conmigo". La consejería de Salud, de la que depende el hospital, se escuda en estos hechos para hablar de "irregularidades en los partes de incidencias del hospital".

Sentado en una silla

Ignacio Tejedor, de 47 años, falleció alrededor de las 22.30 del lunes. Barba tuvo conocimiento de este caso a las diez de la noche, cuando un facultativo le transmitió el caso para que quedara reflejado en el parte. "Me comentó que ingresó un enfermo con una cefalea a la una de la tarde. Que a las tres entró en coma y se cayó de la silla en la que estaba sentado desde esa hora. Entonces se le asistió, pero hasta las 16.30 no se avisó al neurólogo. A las 10.30 me vuelve a llamar para comunicarme su fallecimiento". Todo ello quedó reflejado en el parte.La consejería de Salud de la Comunidad de Madrid informó ayer que el enfermo, que padecía un cáncer de orofaringe terminal, fue atendido por la doctora Ferreras a las seis de la tarde. Fue "sometido a cuidados médicos a pesar de lo cual sufrió parada cardio-respiratoria", según una nota de la consejería, que no precisa la hora de ingreso ni el tiempo que tuvo que esperar hasta que fue atendido.

Jesús Sánchez, sobrino de Ignacio Tejedor, comentó ayer que su tío permaneció cuatro horas en una silla de ruedas llevándose todo el tiempo las manos a la cabeza al ver que no le atendían y que tenía fuertes dolores", explicó. "Cuando decidieron atenderle ya se había desplomado de la silla y entrado en coma", añadió.

Para el doctor Barba, la guardia del día 22 fue la más "desastrosa y dramática" que ha vivido. Desde las 12.30, las camillas estaban ocupadas y los enfermos tuvieron que esperar en sillas o incluso de pie. La jornada se fue complicando y a las 11.35, cerca de 250 familiares de los enfermos invadieron el área de urgencias para protestar por la situación. "Les tuve que explicar que estabamos trajando a tope", dijo.

"Tomé entonces la decisión de ponerme en contacto con la policía, las ambulancias y los demás centros hospitalarios para que no nos mandaran más enfermos, aunque dije que aquellos que vinieran por su cuenta serían atendidos", afirmó. "Si no se llega a tomar esta medida hubieramos tenido muchas desgracias más".

El consejero de Salud, Pedro Sabando, criticó ayer la decisión del semicierre de las urgencias decretado por el doctor Barba ya que "la situación no era extrema", afirmó. Según Sabando, aquella noche llegaron 420 casos cuando las urgencias atendidas durante el mes de enero han oscilado entre 373 y 428".

Barba reprochó al director del hospital que cuando acudió al hospital se limitó a comentar "¡Cuánta gente ha venido hoy!", según Barba. "No se puso en contacto conmigo".

Por su parte, la Dirección Provincial del Insalud, señaló ayer que se ha producido un "frenazo" de las urgencias hospitalarias en Madrid capital mientras que se ha producido un aumento de las mismas en la periferia. Francisco Ortega, director provincial del Insalud, afirmó ayer que durante 1989 se produjo un crecimiento del 4,3% de las urgencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 26 de enero de 1990.