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La caída de las bolsas mundiales provoca el descenso del dólar y una subida del oro

Los mercados bursátiles mundiales sufrieron ayer un fuerte revés que genero inquietud en el mundo financiero internacional, deprimieron al dólar y ocasionaron un alza considerable del precio del oro. La Bolsa de Nueva York perdía ayer en la primera media hora de operaciones 61,04 puntos, aunque consiguió recuperarse al cierre, pero con un nuevo descenso de 10,82 puntos. La antesala de esta baja alarmante en el inicio de la sesión neoyorquina fue la caída de 599,04 puntos del índice Nikkei en Tokio, bolsa que ha perdido más de 2.000 puntos en lo que va transcurrido de enero.

Londres, Francfort, y París sufrieron también pérdidas significativas. Mientras los operadores se esforzaban en análisis técnicos del suceso, el presidente estadounidense George Bush afirmó ayer en una conferencia de prensa que Estados Unidos seguía siendo el mejor país para invertir. En otro momento de su intervención, el presidente anunció que esperaba que Mijaíl Gorbachov sobreviviera a la crisis nacionalista soviética. Los operadores no tardaron en interpretar las palabras presidenciales como un intento de calmar el nerviosismo de los mercados. Mientras la crisis política abierta en el Este europeo parece estar en la base de la volatilidad de los mercados, los malos resultados de las empresas estadounidenses y británicas no resultan alentadores para la inversión en renta variable.La caída al inicio de la sesión en Wall Street ocasionó fuerte nerviosismo en el mercado debido a la presencia de un volumen vendedor de arranque de 14 millones de acciones, lo que impuso a los operadores el espíritu de jornada negra. Los operadores calibran en buena medida la tendencia del mercado no sólo por el movimiento del índice, sino por el flujo de papel a la venta. El cuadro se anunciaba lo suficientemente dramático como para que las autoridades suspendieran las operaciones de futuros durante cerca de dos horas. Pasada la tormenta vendedora se recuperó cierta estabilidad en el mercado, lo que permitió un cierre con una caída de sólo 10,82 puntos lo que situó el Dow Jones a 2.604,50.

Los analistas atribuyeron el retroceso de ayer a diversos motivos. El primero aducido fue el fracaso el martes por la noche de una subasta de bonos a 40 años destinados a financiar la UVI de las sociedades de crédito hipotecario estadounidenses (Refco). El revés en los bonos llevó a ventas masivas de posiciones en el mercado de futuros sobre bonos de Chicago. El segundo motivo ha sido la caída de 599,04 puntos en el mercado de Tokio en la madrugada europea. La baja representa el 1,60% del índice previo, que quedó en un nivel de 36.778,98 puntos. Los analistas en Tokio señalaron al comportamiento de los futuros de Chicago y a la convocatoria electoral japonesa como motivos esenciales de las pérdidas. Por su parte, Londres perdió ayer 12,5, Francfort bajó 50,12 puntos (el 2,8%), mientras que París bajaba 30,63 puntos.

El bálsamo de Bush

El presidente George Bush declaró ayer en la Casa Blanca que EE UU continúa siendo "el mejor lugar para invertir", a pesar de los síntomas de debilidad de su economía y las atractivas tasas de interés que se ofrecen en otros lugares del mundo, informa Albert Montagut desde Washington. Bush se mostró optimista con el futuro económico norteamericano y restó importancia a los signos de flaqueza que se están registrando en las mayores bolsas occidentales desde hace unas semanas. El presidente cree que las bajas bursátiles son "correciones" del mercado después de la subida de principios de año.

"Yo creo que Estados Unidos es todavía, al margen de lo que esté ocurriendo en otros países, un lugar seguro para invertir", comentó Bush, en el mismo momento en que el índice Dow Jones estaba descendiendo vertiginosamente en Wall Street. Bush reconoció que las bolsas norteamericanas habían experimentado en las últimas semanas un receso y que los índices de crecimiento económico "han bajado un poco". El presidente justificó esta situación como una "corrección" del mercado que, según Bush, había alcanzado unos índices inusuales.

El pasado 13 de octubre Wall Street sufrió una de las tres caídas más importantes de su historia, al descender 190,58 puntos. El mercado logró recuperarse de esa sacudida con la entrada de una gran dosis de dinero fresco procedente de la Reserva Federal. La inyección salvó momentáneamente a Wall Street de una caída posterior y el mercado logró recuperarse paulatinamente.

El día 13 de octubre, al cierre de Wall Street, el índice había quedado fijado en 2.569 puntos y tres meses después, en año nuevo, la bolsa neoyorquina había alcanzado ya los 2.800 puntos. Desde hace unas semanas, sin embargo, Wall Street, como ocurre en Tokio, París y Londres, ha experimentado una bajada paulatina. Ayer, sin ir más lejos, la sesión de Wall Street comenzó con un índice Dow Jones situado en 2.615,32, casi 200 puntos menos que hace dos meses, y una clara tendencia a la baja. Bush comentó que esta diferencia de 200 puntos es la "correción" del índice a las alzas precedentes.

Pese a Bush, el dólar bajó al cierre de los mercados europeos frente al marco alemán y el yen japonés. Los operadores de bolsa no ven con claridad la posibilidad de una reducción de los tipos de interés en los Estados Unidos, lo que contribuye a pensar que los beneficios empresariales prosigan con su deterioro. El oro, por contrapartida, ganó ayer nueve dólares respecto del cierre de la víspera, quedando a 421,25 dólares la onza en Londres, su cotización más alta desde el 8 de diciembre de 1988.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de enero de 1990

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