Decidir por uno mismo
Tener alguien derecho a la autodeterminación es, lisa y llanamente, tener derecho a decidir uno por sí mismo: cada hijo, mayor de edad y no incapaz, respecto a su familia; cada familia respecto a la comunidad de vecinos y ésta respecto a su distrito; el distrito respecto al municipio, y éste respecto a la comunidad autónoma (no hace mucho, en Cantabria, hemos leído que dos municipios costeros dudaron entre seguir perteneciendo a ella o integrarse en la de Madrid); la comunidad autónoma respecto al Estado ' y el Estado soberano respecto a las supracomunidades internacionales ... ; todos se integran en una comunidad de base más amplia porque se supone que así lo han decidido, voluntaria y democráticamente, y porque se supone también que tienen interés mutuo en mantener entre ellos la relación política que existe entre todo colectivo llamado libre.Todo lo que no sea formar parte de un colectivo o institución más amplios por pura conveniencia y reciproco entendimiento entre las partes interesa das, y no a la fuerza, será otra cosa, pero no ejercicio y disfrute de libertad verdadera. Por eso, negar su derecho a decidir por sí mismos -a menos que se los considere menores o incapaces-, a cualquiera de quienes forman la pirámide descrita, desde el hijo de familia hasta el mismo Estado, significa tanto como negar los principios de la libertad política.
No tiene por qué haber límites. Los que existan serán los que buenamente se desprendan de la libre concurrencia económica y de los pactos sobre defensa militar...
De todos modos, yo creo que esto es cuestión de simple madurez política, tanto por parte de los gobernados como de los gobernantes, y tengo la impresión de que el presidente del Gobierno, si no ha perdido su norte ideológico, así lo cree también. Lo. que sucede es que en éste, como en otros muchos casos, se ve obligado a mirar de reojo a los sectores más conservadores.


























































