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Reportaje:

Mayoría minoritaria

Los negros son el 80% en los equipos deportivos, pero el 4% en la población universitaria

El exigente mundo del deporte universitario reserva a sus atletas negros la mayor cantidad de presión, sobre todo en aquellos centros de mayoría blanca. A causa de su popularidad, su talento y también su color, los deportistas negros alcanzan una mayor notoriedad en los campus universitarios de EE UU. En la mayor parte de los mejores equipos de baloncesto, los jugadores negros ocupan cuatro de los cinco puestos del quinteto titular y siete de los 11 en las escuadras de fútbol americano. Sin embargo, su posición en la vida universitaria es minoritaria.

A menudo son reverenciados como héroes en sus centros académicos, pero muchos sienten que su pedestal se tambalea en unos lugares donde sólo una pequeña fracción de la población universitaria es negra. Estos deportistas se ven obligados a asumir que su vida se mueve entre dos mundos en conflicto permanente -la educación y el espectáculo- sin pertenecer Verdaderamente a ninguno de los dos.La evidente estratificación entre atletas y estudiantes se magnifica aún más entre los deportistas de raza negra y el reto de la comunidad estudiantil negra. "Muchos de nuestros chicos pasan cuatro años en un mundo de fantasía", dice Rudy Washington, ayudante del entrenador del equipo de baloncesto de la universidad de Iowa y director ejecutivo de la Asociación de Entrenadores Negros. "Ellos no se ven envueltos en las actividades de la población estudiantil y no acostumbrar a establecer relaciones sociales con los estudiantes de su raza. Esencialmente, hemos creado una subcultura en los campus: no son aceptados por los blancos y están aislados de sus compañeros de raza".

Un estudio realizado el pasado año por el Instituto Americano de Investigación, una organización científica de carácter independiente, establecía que el 51 % de los atletas negros en instituciones predominantemente blancas -aquellas que acogen a menos de un 4% de estudiantes de raza negra- se sienten separados del resto de los universitarios y racialmente apartados también. "Hace pocos días paseaba por el campus, y de repente advertí que no había ningún negro a mi alrededor", dice Bob Meeks, un jugador de fútbol americano de la universidad de Auburn (Alabama), una institución que, entre otros, ha tenido en sus filas a astros como Charles Barkley, Chuck Person y Bo Jackson, éste la mayor celebridad actual en el béisbol y fútbol americano, los tres de raza negra. En Auburn, sólo el 3,57, de los 161.914 alumnos son negros.

La separación es cada vez más notoria. La presión deportiva obliga a los atletas -la mayoría negros- a residir en dependencias distintas a las del resto de la comunidad de estudiantes. "Parece una vida para profesionales que estudian en la universidad, en lugar de una universidad que tiene un equipo de fútbol o de baloncesto", dice Meeks.

La aparición de una bandera confederada en una dependencia de Auburn motivó una reunión de los futbolistas negros con el rector. La bandera fue retirada del lugar. Hace tres años, el prestigioso equipo de baloncesto de la universidad de Pittsburgh, integrado casi absolutamente por jugadores negros, llevó brazaletes oscuros en sus camisetas para protestar por las conexiones financieras de este centro académico con Suráfrica. Pero éstas son excepciones.

"Es curioso. No tenemos suficiente dinero para montar un programa decente de historia de nuestra raza, ni podemos contar con dinero para nuestras actividades sociales, y, sin embargo, cuando miras al equipo de fútbol observas que la mayoría son negros", dice Tammi Sceen, presidenta de la Unión de Estudiantes Negros de Auburn. "¿Qué sucedería si el equipo de fútbol, dijera: 'Muy bien, no vamos a jugar hasta que nos deis equis miles de dólares para la Unión de Estudiantes Negros, o algo similar"?

La popularidad de estos atletas les aparta de los rigores de la discriminación, según confiesan los deportistas. El resto de sus compañeros de raza ven esta situación con alarma: "En muchos casos, los estudiantes blancos nos miran como si no fuéramos seres humanos. Simplemente nos miran como si todos fuéramos aleros, pivots o defensas", dice Ruddy Washington.

En estas condiciones, el 55% de los deportistas negros aseguran que tienen más dificultades que el resto de los universitarios para ser tomados con seriedad como estudiantes por los profesores: "Parece que dicen: 'Ya está aquí el viejo y vago jugador de fútbol'. Y luego se preocupan muy especialmente de rebajar nuestra credibilidad ante el resto de los estudiantes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de enero de 1990