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HACIA UNA NUEVA EUROPA

Baño de sange en Timisoara

Los soldados de Ceaucescu disparan contra los niños, mientras el país ignora lo que está ocurriendo

"Pasé por Timisoara en busca de gasolina y vi los escaparates rotos y los edificios quemados. Los acorazados se encontraban en la plaza central, mientras que los policías me pararon varias veces para decirme que me apresurara y saliera de la ciudad lo más pronto posible". Este testimonio fue relatado a EL PAIS por un obrero armenio residente en Odessa. Ha sido uno de los pocos viajeros soviéticos que lograron cruzar ayer Rumanía desde el cierre de las fronteras por las autoridades rumanas para todos los turistas extranjeros, con excepción de los soviéticos.

Al puesto fronterizo de Vatin, entre Yugoslavia y Rumanía, normalmente uno de los más transitados, llegaron ayer de Rumanía sólo un veintena de vehículos, la mayoría con ma trícula soviética. Gran parte de los extranjeros, estudiantes y turistas habían huido el sábado y el domingo, según comentan los soldados fronterizos yugoslavos.La frontera rumana está prácticamente cerrada, pero las informaciones acerca de los conflictos sangrientos entre los manifestantes y la policía la han traspasado. Según las últimas informaciones de la agencia yu goslava Tanjug, los conflictos han continuado ayer en Arad y Timisoara y se han vuelto a oir disparo. El número de muertos se estima en 1.000. El sábado y el domingo por la noche la poli cía disparaba sin mirar desde la ventana y los helicópteros, se gún asegura un diplomático re sidente en Timisoara, quien cruzó la frontera para informar a la Prensa.

Un estudiante griego, tam bién residente en Timisoara, afirmó en Yugoslavia que había visto cómo jóvenes manifestantes atacaban a los policías con navajas y objetos contundentes. Fuentes diplomáticas indicaron también que los estudiantes pe netraron en en el edificio del ayuntamiento de Timisoara y de gollaron a varios policías.

Carros de combate

En Bucarest, informa Tanjug, el Frente Patriótico ha ocupado la universidad para prevenir las posibles manifestaciones estudiantes. Los tanques controlan las calles de la capital.

Diferentes historias de horror se extienden en Vrsac, ciudad yugoslava a 70 kilómetros de Timisoara, donde la mayoría de los 40.000 habitantes son de origen rumano. Muchos tienen parientes en el otro lado de la frontera, pero nadie ha conseguido comunicarse con ellos: las líneas telefónicas han sido cortadas y cruzar la frontera es imposible. "Hasta los contrabandistas huyeron de Rumanía", asegura un estudiante de Vrsac. Los rumanos de Vrsac dicen que quienes regresaban de Rumanía cuentan que han visto mucha sangre, que el Ejército disparaba incluso contra los niños y los tanques aplastaban a los manifestantes.

Mientras las noticias de los conflictos sangrientos se han extendido en todo el mundo, los rumanos no tienen la oportunidad de saber qué sucede en la parte oriental de su país. A sabiendas de que las líneas de comunicación están cortadas, los manifestantes aprovechaban la presencia de los extranjeros para pedirles que transmitieran lo mismo. El obrero yugoslavo Radoslav Dencic fue a visitar a su novia en Timisoara el sábado por la tarde y cuando llegó los estudiantes pararon su coche pidiendo que se les uniera y después regresara a Yugoslavia para contar lo que había visto.

Branko Zemberi, chófer de una empresa yugoslava, llegó ayer por la tarde de Cluj, a la frontera de Vatin. Branko contó que un guardia fronterizo rumano se le había acercado, a escondidas, para preguntarle qué había visto en el camino, ya que no disponía de ninguna información.

CeaucescuLa radio de Timisoara emitió anoche un larguísímo reportaje sobre el viaje del presidente Nicolae Ceaucescu a Irán e informó acerca de todos los detalles de su visita a los museos y fábricas, encuentros con las delegaciones extranjeras y grupos empresariales. Otro bloque de noticias estaba dedicado a describir cuántos telegramas de apoyo había recibido el comité central del partido comunista después de su congreso.

Las autoridades yugoslavas siguen con gran atención los acontecimientos en Rumanía, pues si aumenta la escalada de los conflictos tanto los yugoslavos como los húngaros deben prepararse para acoger a los refugiados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de diciembre de 1989