Ignorancia electoral
El día 29 de octubre me personé, a las ocho de la mañana, en mi colegio electoral.Iba confiado en que mi ignorancia como miembro de la mesa (deberes, derechos, modo de proceder...) sería aclarada convenientemente o que, en todo caso, el presidente de mesa tendría puntual información sobre nuestro cometido.
Cuál no sería mi sorpresa cuando comprobé que nadie tenía la menor idea previa y que había que empezar, apremiados por el tiempo, a leerse el folleto de instrucciones, familiarizarse con los impresos y documentos de la carpeta de la mesa, comprobar las acreditaciones de interventores y apoderados, modificar el censo, resolver problemas de formación de la mesa y redactar el acta de constitución de la misma, amén de otras menudencias, y todo ello de las ocho a las nueve de la mañana, en que se iniciarían las votaciones. La consecuencia inmediata es que la votación se inició a las nueve, pero sin haber realizado todas las tareas previas, y algunas, ya incorrectas o incompletas.
Sólo la buena voluntad y el sentido común de los miembros de la mesa ayudaron a resolver las situaciones problemáticas que se fueron presentando, y que en algunas ocasiones respondían a nuestra ignorancia, producto de la desinformación.-


























































