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El nuevo Gobierno acelerará la modificación de las relaciones entre el Estado y Telefónica

El nuevo Gobierno cerrará, "con carácter prioritario", el contrato que regula las relaciones entre el Estado y Telefónica, según fuentes oficiales. El contrato condicionará la actividad legales en la concesión de servicios en monopolio a Telefónica -contemplados en el espíritu de la ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (LOT)- y renuncia a reestructurar las tarifas de la compañía.

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La LOT, aprobada por el Parlamento a finales de 1987, a iniciativa del partido socialista, emplazaba al Gobierno a firmar un nuevo contrato que regulara la actividad de la Compañía Telefónica antes de finales de 1988.El ostensible retraso en la aprobación del nuevo contrato, justificado en parte por el relevo de Abel Caballero por José Barrionuevo en Transportes y el cambio de Luis Solana por Cándido Velázquez en Telefónica, se ha debido a la política del avestruz aplicada por ambas partes ante las dificultades surgidas "tanto entre Telefónica y Transportes como respecto a la normativa comunitaria", según fuentes próximas a la negociación.

El Gobierno se emplazaba también hasta finales del año pasado para diseñar un Plan Nacional de Telecomunicaciones, en el que se fijaran las prioridades a seguir en un sector estratégico para los distintos Gobiernos europeos, pero que en España adolece de una grave degradación en su servicio básico.

Prestación de servicios

El contrato entre el Estado y Telefónica condicionará el régimen de prestación de servicios, que mueve en España 850.000 millones de pesetas y que está sometido a una creciente liberalización en la CE, que asume un grado cada vez meyor de competencias de los Estados miembros en este terreno. Ello se suma a la ruptura del monopolio en el área de equipos, un negocio de 350.000 millones de pesetas anuales.La creciente asunción de competencias por parte de Bruselas en el sector de las telecomunicacioiles amenaza con abrir cada vez más la situación de monopolio en servicios móviles, conferencias, servicios por cable, comunicaciones por satélite, utilización de redes o prestación de nuevos servicios, los tramos más rentables de este negocio.

"La relevancia del contrato es relativa, toda vez que la LOT es minuciosa en cuanto al marco en el que se prestarán los servicios de telecomunicaciones en España", se señala en medios de la empresa. "El contrato es de una importancia fundamental: el docuniento es el marco más importante de resolución de conflictos que puedan plantearse entre ambas partes", señalaba otra fuente vinculada a la negociación.

"Existe ya un consenso sobre el contenido del contrato, que está virtualmente terminado", comentaba un directivo de Telefónica.

"Las únicas diferencias surgidas entre Telefónica y la Dirección General de Telecomunicaciones en la recta final de la negociación se refieren a la vigencia del acuerdo", indicaba otra fuente, que declinaba revelar la vigencia del acuerdo.

Telefónica y el Ministerio de Transportes han debatido durante meses los términos de concesión de distintos servicios que la empresa deberá explotar en régimen de monopolio, según el esquema previsto por la LOT.

En este punto, los negociadores del Ministerio de Transportes, "han extremado las cautelas", a la luz de la pérdida de competencias de las administraciones estatales sobre la regulación de los servicios de telecomunicaciones. "En algunos puntos, el Estado ha perdido, o perderá en un plazo relativamente corto, competencias reales para responsabilizarse de la concesión de un servicio concreto", indicaba una de las fuentes consultadas.

"Con mayor o menor liberalización, lo importante ahora es clarificar el marco de actividad real de Telefónica en el futuro, eliminando la actual situación de incertidumbre", señalaba un directivo de Telefónica para quién la creciente asunción de competencias de la CE amenaza con convertir en papel mojado algunos de los capítulos de la LOT".

El futuro del monopolio

La ley prevé la explotación de una serie de servicios en España en régimen de monopolio, un hecho que habrá de salvaguardarse con alguna cláusula legal, pero que ha empantanado en distintas ocasiones la negociación entre Transportes y Telefónica.En contraste a la obligación legal española de conceder una serie de servicios concretos en monopolio, el Consejo de Ministros de la CE -con el apoyo de los representantes españoles- debate hoy en día la conveniencia de mantener el monopolio únicamente en el servicio telefónico, al que, a lo sumo, podría sumarse el de transmisión de datos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de noviembre de 1989

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