_
_
_
_

Cara de zapato

El primer ministro Ingvar Carlsson es un producto genuino del Estado del Bienestar sueco. Hijo de un mozo de almacén y de una enfermera, estudió Ciencias Políticas y Económicas gracias a becas y préstamos. Fue ascendiendo poco a poco dentro de las filas socialdemócratas. Ahora está en la cumbre, con 54 años muy bien llevados. Su mirada azul, como la de tantos otros millones de ojos nórdicos, llega a través de los cristales de unas gafas rosas y está coronada por un cabello que es rubio y blanco a la vez.Carlsson ha sido apodado cariñosamente como cara de zapato, y a pesar de que no tiene la brillantez de Palme, ha logrado llevar a su partido a una alta cifra de votantes, ya que el ciudadano sueco medio se identifica perfectamente con él. El jefe del Ejecutivo siente añoranza de cuando iba al ministerio en metro y en autobús, mientras ocupaba las carteras de Educación (1969-73), Vivienda (1973-76) y Medio Ambiente (1985-86). Ahora su servicio de seguridad no le permite plantearse tal cosa.

Carlsson es un gran aficionado al fútbol y no disimula su alegría cuando habla de la victoria de un equipo del sur de Suecia, el Malmoe, sobre un enemigo superior, el Inter de Milán, al que eliminó de la Copa de Europa el pasado 27 de septiembre.

Todos los caminos de las cifras han hecho comprender a los suecos que necesitan la expansión exterior de su potente economía a través de la conquista de nuevos mercados. De ahí su interés por acercarse a países en crecimiento rápido como España, que además ya forma parte de la CE y está gobernado por un partido afín.

Tampoco hay que olvidar que los 8.400.000 suecos adoran el sol y se sienten muy cómodos en nuestro país, al que visitan cada año unos 650.000. En 1988, los suecos exportaron a España por valor de 123.500 millones de pesetas y compraron por valor de 60.800 millones. Las exportaciones suecas a España ha experimentado un crecimiento del 235% desde 1984, mientras que las importaciones de productos españoles han crecido un 137%.

Conocer lo que pasa fuera, es entender lo que pasará dentro, no te pierdas nada.
SIGUE LEYENDO

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_