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'Caso Ustica': ¿Quién disparó el misil?

Los mandos militares italianos son los únicos que defienden que el DC-9 de Itavia sufrió un atentado

La intriga internacional suscitada por el caso Ustica, el DC-9 de la compañía civil italiana Itavia que en vuelo de Bolonia a Palermo acabó misteriosamente en el mar de Ustica la tarde del 17 de junio de 1980 provocando 81 víctimas, está creando un terremoto dentro y fuera de Italia. Los magistrados que acaban de interrogar a los 23 militares sospechosos de haber manipulado entonces los informes del aparato de radar militar de Marsala han pedido a la comisión de expertos encargada del caso -que había ya llegado a la conclusión de que la causa de la tragedia había sido un misterioso misil aire-aire que hizo saltar en vuelo al DC-9- que indague ahora sobre la nacionalidad de dicho misil, lanzado desde un caza.

Si los magistrados, se afirmaba ayer en Roma, han tomado tal decisión, tras haber interrogado a 23 suboficiales de la Aeronáutica italiana -uno de los cuales, Luciano Carico ha desmentido en su confesión las anteriores declaraciones a los jueces efectuadas por sus superiores-, es porque ya no tienen duda de que fue un misil militar el responsable de aquellas 81 muertes inocentes. De hecho en este momento únicamente los altos cargos militares siguen en sus trece de que la catástrofe del DC-9 fue provocada por la explosion de una bomba a bordo; es decir se trató de un atentado.Luciano Carico, uno de los suboficiales que trabajaban la tarde de la tragedia del radar militar de Marsala ha confesado a los jueces que él vio en dicho radar como el DC-9 precipitaba y desaparecia del radar. Y un amigo suyo, que trabajaba en una radio de la ciudad ha confirmado que el militar lo llamo muy nervioso dándole la noticia de que acababa de desaparecer del radar un avión. Más tarde volvió a telefonearle rogándole que no diese la noticia porque de lo contrario se armaba un escándalo.

Tesis del 'minigolpe'

Pero ningún político defiende ya la tesis del acto terrorista, ni nadie se acuerda ya de la primera hipótesis de que la causa de la catástrofe fue un fallo en la la estructura del avión. Ciriaco de Mita, el ex presidente democristiano del Gobierno que llegó a crear una comisión de expertos paralela a la de la magistratura explica hoy que él mismo nunca estuvo convencido de la tesis de los militares: No fue un misil la causa de la tragedia.Se defiende también el secretario general de los socialistas, Bettino Craxi, otro ex presidente del Gobierno que se interesó en el asunto, afirmando que fue él quien dio orden de recoger, del fondo del mar, los restos del avión y de las víctimas años después de que nadie se hubiera preocupado del caso. Pero el problema es que era un socialista, Lelio Lagorio, ministro de Defensa en el momento de la tragedia, quien dio por buena la tesis sobre la inocencia de los militares.

Para salvar al ministro socialista, su compañero de partido Giuliano Amato, ex ministro del Tesoro y ex subsecretario de la Presidencia del Gobierno, ha defendido estos días la tesis de que, con toda probabilidad, los altos jefes militares "ocultaron la verdad a los políticos" porque preparaban un "mini-golpe".

Y naturalmente los militares, que se ven estos días blanco de la crítica que los ha acusado de "haber mentido al país durante nueve años" están enfurecidos. También lo está el presidente de la República, Francesco Cossiga, entonces jefe del Gobierno, sobre quien parece que alguien está intentado hacer recaer la responsabilidad política del caso. Los militares han pedido a los políticos que les devuelvan el "honor perdido". Los militares de la Aeronáutica se han defendido insistiendo en que aquella tarde no vieron nada en el radar militar porque "era un cacharro viejo". Un alto mando ha llegado a afirmar que iban a comprar las piezas de recambio a un mercadillo de objetos robados.

Uno de los militares clave para la investigación y sobre el que recaen las sospechas de haber manipulado los registros grabados del radar no ha podido aún ser interrogado por los jueces porque ha enfermado repentinamente del estómago.

Mientras que el capitán Rana que había asegurado al entonces ministro de Transportes, el socialista Rino Formica, que tenía las pruebas escritas de que había sido un misil el cuasante de la caída del DC-9, ha muerto de cáncer dejando solo testimonios orales de sus pruebas.

A su vez, el capitán que había firmado el pliego de asistencias de los militares en servicio aquella tarde en la sala de operaciones de radar, ahora no sabe si aquella era su firma auténtica porque, dice, que en estos años "ha cambiado de caligrafía". En aquella lista figuraban militares que, segun ellos mismos han dicho a los jueces, estaban de vacaciones, mientras que no aparecen algunos de los que han confesado que vieron muy bien en directo, en la pantalla de radar todo lo que estaba pasando. Y la gente se pregunta ¿quien lleva razón?

De las imágenes del radar en las que se veía el DC-9, al cual se acercaba un caza, y después se veía la colisión en el aire, quedan solo fotocopias, porque los originales han desaparecido.

El actual presidente del Gobierno, el democristiano Giulio Andreotti, ha asegurado que su Gobierno castigará a los culpables si la magistratura los detectara, pero ya su ministro de Defensa, Mino Martinazzoli, ha puntualizado que el Gobierno " no piensa hacer procesos sumarios". La oposición, por el contrario, pide al Gabinete que no espere al resultado de las decisiones de la magistratura y que empiece a quitar de sus cargos a los sospechosos de haber ocultado o mandado ocultar una verdad ofendiendo así no solo a las familias de las 81 víctimas inocentes, sino a toda la conciencia colectiva nacional.

Andreotti, quiere ahora saber si de verdad era el líder libio Muammar el Gaddafl en persona quien aquella tarde pidió permiso para recorrer en dirección contraria el espacio aéreo en que volaba el DC-9 siniestrado o si era otra personalidad. Se ha llegado a pensar que podía ser el palestino Abu Nidal. El primer ministro quiere saber por qué en el último momento cambio ruta y se fue hacia los Balcanes.

Si fue, como algunos opinan, un misil lanzado contra aquel avión VIP el que acabó destruyendo a la nave de Itavia, es evidente que para conocer la nacionalidad del misil sería importante conocer contra quién había sido lanzado.

El Gobierno de Libia, a través de su embajador en Roma, ha vuelto a defender la tesis de entonces de que fue un caza norteamericano de la OTAN el que derribó el avión italiano. Pero Estados Unidos insiste en que aquel día y a aquella hora ningun caza norteamericano estaba en vuelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 1989