El Fondo Monetario Internacional no detecta síntomas de una nueva recesión económica

La bonanza económica internacional se mantendrá el próximo año, y no se detecta por el momento ningún síntoma de que pueda acercarse una recesión. Esta es la conclusión básica del informe de previsión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que fue presentado ayer en Washington. En lo concerniente a España, se destacará del conjunto de los países de la Comunidad Europea por tres motivos: su déficit por cuenta corriente, que seguirá engordando en 1990; su notable ritmo de creación de empleo, y su tasa de inflación, que se mantendrá relativamente alta.

"Tras dos años de crecimiento muy rápido, en 1987 y 1988, aparecen signos de que la expansión económica en los países industrializados se reduce a tasas más sostenibles", señala el informe, para añadir, con la lógica cautela, que "el riesgo de una peligrosa aceleración de la inflación aún existe, pero ha disminuido". Entre los factores menos satisfactorios se señala que "la marcha hacia el equilibrio externo entre los países industrializados parece haberse hecho más lenta respecto al pasado año, el desempleo sigue alto en varios países europeos, y la actividad es débil en los países en desarrollo endeudados y en los países africanos subdesarrollados".En su ejercicio de adivinación científica, los técnicos del FMI consideran que en los países industrializados la inflación "disminuirá gradualmente, siempre que se mantenga una firme política antiinflacionaria", y que un cambio pronunciado en la actual tendencia positiva de la producción "parece inverosímil, dada la ausencia de grandes desequilibrios cíclicos, tales como un gran crecimiente, de los niveles de almacenaje o una erosión de los márgenes de beneficio, que típicamente aparecen antes de una recesión".

Sin embargo, los "considerables y persistentes desequilibrios en la balanza por cuenta corriente entre los tres mayores países industrializados [el déficit de Estados Unidos y los superávit de Japón y la República Federal de Alemania] siguen ensombreciendo las perspectivas a medio plazo". Según el Fondo Monetario, "el modelo de la demanda y el crecimiento de la producción en dichos países no parece desarrollarse en una dirección que conduzca a reducciones sensibles de los desequilibrios externos".

En cifras concretas, se prevé que el producto interior bruto (PIB) de los Estados Unidos crecerá solamente un 2,2% este año (una vez aplicada la corrección forzada por la fuerte sequía sobre el 2,97. previsto) y en tomo al 2,1% en 1990; en Japón, el crecimiento se mantendrá fuerte: un 4,9%. este año y un 4,7% el próximo; en la República Federal de Alemania (RFA), el PIB aumentará un 4% en 1989 y un 3% en 1990. El conjunto de la producción mundial crecerá este año, un 3,1%, para reducirse levemente en 1990.

Respecto a los países de la Comunidad Europea (CE), se prevé que la reducción del crecimiento, cifrada en un promedio del 3% para el conjunto de los 12 países en 1990, se verá acompañada por una disminución paralela de la inversión.

Superávit de la RFA

Los desequilibrios particulares de los países de la CE tenderán a agravarse: el superávit de la RFA crecerá entre un 0,5% y un 1% de su PIB, "pero ello será más que compensado por los mayores déficit en el Reino Unido y España".

Fuentes de la delegación de España en el FMI señalaron que las negativas previsiones sobre el crecimiento del déficit español, cifrado en 14.600 millones de dólares para 1990 (véase cuadro), "no eran sorprendentes" y que se veían equilibradas por las buenas previsiones sobre empleo y producción.

El informe insiste en que, acerca de la inflación, el Fondo "sigue siendo cautamente optimista". En el caso de España, el FMI señala que el alza de los precios permanecerá en tasas relativamente altas ("al 5,5% anual o más").

En cuanto a la deuda externa de los países en desarrollo, el FMI subraya que "por primera vez en al menos 20 años, no creció de un año a otro" entre 1987 y 1988, y añade que la relación entre deuda y exportaciones se va tornando menos negativa, desde el 140% de finales de 1988 al 123% que se prevé para 1990, cuando dicho ratio se situará en el mismo nivel que en 1982.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de septiembre de 1989.

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