Gritos en el estadio
Nunca anteriormente había sentido bochorno tan intenso y prolongado como el que experimenté en los actos inaugurales de la V Copa del Mundo de atletismo en el estadio de Montjuïc. Sobre mi cabeza se suspendían unas letras que, pese al viento, llegaron a formar "Freedom from Catalonia" para deleite entusiasta de la muchedumbre e información deformada para las más de 60 cadenas de televisión que transmitían el evento, como si Cataluña, la autonomía mejor preparada y contemplada de España, se encontrase bajo el yugo del Botha más tirano. Pero la cima de la tensión llegó cuando por megafonía se estaba emitiendo un mensaje de presentación en varios idiomas y tocó el turno a la lengua proscrita: pitos y abucheos dignos de pocilga, que no de comité humano. Y no hubo sosiego con desacreditar al impersonal objeto que es un altavoz, sino que se hizo lo propio con el presidente de la IAFF, Primo Nebiolo, que se esforzó, en manejar una lengua ajena; con el mensaje, sutilmente escueto para la ocasión, de su majestad el Rey-, y en un arrebato de locura colectiva, con el propio alcalde, Pásqual Maragall. que, por cierto, estaba hablando en catalán.¿Dónde dormita el civismo y el respeto de mi pueblo?-


























































