Una figura polémica
La reparcelación económica ha sido desde su inclusión en el Plan General de Ordenación Urbana una de las figuras urbanísticas más polemicas. La concesión de las licencias de obras para construir en polígonos discontinuos, llamados así por tener ya una parte edificada, quedó supeditada a que se pagara previamente esta liquidación.
Con esta figura se intentaba que todos los promotores colaboraran en la construcción de los equiparnientos de un barrio. Un promotor de un polígono normal está obligado a ceder por ley el 15%, del aprovechamiento medio del terreno para construir equipamientos. De haberse aplicado esta fórmula a los promotores de polígonos discontinuos, en muchos casos consistentes en parcelas aisladas, el Ayuntamiento se habría encontrado con pequeños terrenos repartidos por todo Madrid.
La obligatoria cesión de suelo fue así sustituida en el Plan General por un pago en metálico que oscila entre el 13%-14% del valor catastral de los terrenos, de forma que con el dinero así obtenido el Ayuntamiento pudiera construír equipamientos en solares municipales del barrio.
Según fuentes municipales, desde 1985 han sido muchos los promotores que han recurrido a los tribunales tras, abonar la reparcelación.
Archivado En
- Presupuestos municipales
- Impuestos municipales
- Legislación vivienda
- Finanzas municipales
- Política vivienda
- Ordenación suelo
- Madrid
- Desarrollo urbano
- Vivienda
- Comunidad de Madrid
- Finanzas públicas
- España
- Finanzas
- Legislación
- Urbanismo
- Justicia
- Ayuntamientos
- Gobierno municipal
- Administración local
- Política municipal
- Administración pública
- Política


























































