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Los 226 clientes del aparcamiento anulado de Alvarez de Castro piden otras plazas

Las 226 personas que obtuvieron una plaza en el aparcamiento de la calle del General Álvarez de Castro se han quedado compuestos y sin plaza. Un año y medio después de desembolsar cada uno una media de 750.000 pesetas por la concesión de la plaza por 50 años, la decisión del Ayuntamiento de no construir el aparcamiento les ha pillado de sorpresa, ya que, a su entender, tal decisión obedece más a criterios "políticos" que a "técnicos". Su principal reivindicación es conseguir que el Ayuntamiento les consiga un garaje alternativo para dejar sus coches. Ésa es una de las soluciones al conflicto que el municipio estudia en estos momentos. Los concesionarios vieron con cierto escepticismo la aparición de las primeras protestas de sus convecinos contra las obras del aparcamiento. Y se mantuvieron tranquilos incluso cuando se paralizaron las obras, ya que el Ayuntamiento y la empresa constructora, Aiser, afirmaban que el garaje iba a salir adelante.

Sin embargo, tras el cambio de equipo de gobierno, el pleno municipal del 28 de julio decidió dar marcha atrás en el proyecto, argumentando que el aparcamiento "podría" perjudicar las estructuras de los edificios colindantes. Los afectados rechazan esa explicación. En su opinión, los estudios técnicos realizados no contemplaban riesgo alguno.

Pero una de sus principales quejas se refiere a la falta de información. "Nos hemos enterado por los periódicos de que no habría garaje", dice Manolita Millán, una de las afectadas.

Enrique Villoria, concejal de Obras Públicas, reconoce que el Ayuntamiento está estudiando la posibilidad de conceder una aparcamiento alternativo a los concesionarios. En el caso de que no sea así, tendrán que esperar a que se dé una indemnización a Aiser y ésta devuelva el dinero entregado.

Por otra parte, los vecinos de la urbanización Parque de Cataluña, de Torrejón de Ardoz, que tampoco quieren que el Ayuntamiento haga un aparcamiento subterráneo para residentes, han accedido finalmante a que se hagan trabajos en la zona de obras, pero limitados al estudio geotécnico del terreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de agosto de 1989