Héroes

Desde que el capitán Matthew Webb cruzó por primera vez el canal de la Mancha, hace 114 años, le han seguido más de 3.900; 360 acabaron con éxito. Este año se han apuntado otros 70 para emular su hazaña. Según los guardacostas de Kent, estos 70 son demasiados. Cruzar nadando el canal se ha vuelto demasiado fácil, según su punto de vista. Los bancos humanos están atascando las rutas de la vía marítima más transitada del mundo. Y en una desigual competición entre hombre y barco, los guardacostas reconocen que es el barco el que gana. "Si esquivar a un nadador pone en peligro al barco, la tripulación, los pasajeros o la carga, sólo hay una cosa que puede hacer el capitán, y es pasarle por encima", declaró un funcionario.Pero pasarles por encima del nadador no debe ser la única solución al problema de un canal lleno de gente; es sólo la más chocante. Otra solución sería hacer la experiencia aún más peligrosa y menos placentera de lo que es. Al peligro de los barcos, el petróleo, las medusas, la salinidad y el frío podrían añadirse más contaminantes y esporádicos tiburones comenadadores. Lamentablemente, la corriente parece ir en dirección contraria. Con el agua cada vez más limpia y cálida y los peces tropicales deambulando por las costas de Cornualles, sólo es cuestión de tiempo que cruzar nadando el canal llegue a ser tan llevadero como una zambullida en el Mediterráneo, si no en el Caribe.

8 de agosto

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 08 de agosto de 1989.

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