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Desaparece el conductor de un furgón blindado con los 320 millones de pesetas que transportaba

Los dos trabajadores de la empresa de seguridad Transportes Candi que regresaban con la recaudación de la pastelería Mallorca en la calle de Alberto Alcocer se quedaron petrificados el viernes: el furgón del que habían descendido dos minutos antes había desaparecido, y con él, el conductor, Dionisio Rodríguez Martín, y 340 millones de pesetas. El furgón aparecería dos horas después con sólo 20 millones en billetes pequeños y monedas. Quien se llevó el resto no quiso la calderilla.

La desaparición del furgón se produjo hacia las 19.45. El jefe de la sucursal de la pastelería Mallorca, de Alberto Alcocer, 48, se extrañó cuando vio entrar de nuevo a los dos trabajadores de Tansportes Candi que acababan de recoger la recaudación. "Les preguntamos si habían olvidado algo. Ellos nos dijeron que no estaba el coche, e inmediatamente se pusieron en contacto con su empresa". Al parecer, uno de los vigilantes comentó que el compañero desaparecido con el furgón había pedido conducir esa tarde, pues le dolía una pierna. Quizá algo de ciática.

Inmediatamente la policía dio la orden de búsqueda a los coches patrulla. Podía tratarse de un secuestro. Durante las dos horas siguientes, la policía buscó, sin éxito, el furgón blindado.

Pasadas las diez de la noche, el 091 recibió la llamada de un ciudadano, extrañado de que un furgón de una empresa de seguridad estuviera aparcado en el estacionamiento del hipermercado Jumbo, en la calle del Maestro Lassalle, a medio kilómetro de donde había desaparecido. En su interior fue encontrada una escopeta Franchi, propiedad de la empresa de seguridad, y el revólver que tenía signado Dionisio Rodríguez. También fueron encontradas 15 bolsas con un total de 20 millones de pesetas en monedas y billetes pequeños.

A pesar de los intentos no fue posible ayer lograr una declaración oficial de la empresa. Sus directivos y el jefe de seguridad, según aseguró un empleado, estaban ocupados "con el papeleo". El empleado aseguró, sin embargo, que el contenido de los furgones se encuentra siempre asegurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de julio de 1989

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  • El hecho ocurrió mientras los otros dos vigilantes bajaron a recoger la recaudación de un comercio