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Felipe González, casi decidido a convocar elecciones antes de adoptar medidas de ajuste económico

El ambiente preelectoral se ha generalizado en las últimas 48 horas, de manera que son muy pocos los miembros del Gobierno, cargos públicos de la Administración o dirigentes del PSOE que apuesten porque las elecciones se celebrarán el próximo mes de abril, como se pensaba tan sólo hace tres semanas. El equipo económico del Gobierno da por seguro que las elecciones se celebrarán a finales del mes de octubre, por lo que el anuncio de disolución puede producirse en el Consejo de Ministros del 1 de septiembre, aunque los miembros del Gabinete lo conocerán en la reunión del 25 de agosto.

La última tesis esgrimida por los ministros partidarios del adelanto es que hay que llamar a las urnas antes de que los españoles paguen los impuestos -entre el 1 y el 20 de noviembre- y de que se adopten nuevas medidas de ajuste económico.Los menos sorprendidos son los dirigentes de los partidos de la oposición, que, desde las elecciones del 15 de junio, no dejaron de repetir que las generales iban a adelantarse, a pesar de que las declaraciones gubernamentales inducían a pensar que la fecha adecuada sería el próximo mes de abril. Miembros de la Comisión Ejecutiva Federal que en esos días de junio insistían en que las elecciones serían en abril -incluso los más aventurados hablaban del 15 de junio, recordando aquella jornada de las primeras elecciones democráticas de 1977 han abandonado esa tesis y se inclinan por el otoño.

Un miembro de la ejecutiva federal recordaba que en la última reunión de ese órgano de dirección, celebrada el 10 de julio, uno de los asistentes preguntó al secretario general, Felipe González, por la posible fecha de las elecciones. Según este interlocutor, el dirigente socialista pidió expresamente que no se le preguntara sobre esa cuestión. No obstante, el discurso de Felipe González indujo a los presentes a pensar que la legislatura se agotaría, y así lo comentaron entre ellos cuando terminó la reunión.

Estas fuentes informan que el presidente estableció una serie de proyectos para los próximos meses e hizo una llamada a los miembros de su partido para que no se dejen llevar por la euforia electoral, pues hay que intensificar el esfuerzo y no "bajar la guardia".

Esa misma impresión volvió a extraerse el 14 de julio tras la reunión del Comité Federal del partido. En esa ocasión ningún miembro del federal preguntó por la fecha de las elecciones y el debate transcurrió en el análisis de los resultados electorales del 15 de junio. La intervención del presidente del Gobierno, Felipe González, no obstante, hizo pensar a los miembros del federal que la adopción de unas medidas económicas de ajuste estaban planeando en la mente del presidente, con independencia de las ya aprobadas el día anterior en el Congreso.

Consumo peligroso

Según el relato de muchos asistentes a la reunión, González enfatizó el peligro de que este país continue consumiendo más de lo que crece y produce, así como del desfase entre importaciones y exportaciones. Las dudas de los miembros del Comité Federal surgieron después de la reunión, ya que muchos dedujeron -el presidenteno fue explícito en ese momento- que los próximos Presupuestos Generales del Estado no van a tener la etiqueta de "expansivos" que tuvieron en 1989, sino que, por el contrario, serán restrictivos.

Al final, las tesis del ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, parecía que iban haciendo mella en el presidente pues mientras todos apostaban por el agotamiento de la legislatura, Carlos Solchaga propugnó elecciones para octubre, nada más conocer los resultados de las europeas y ante los datos desfavorables de la economía y las posibles medidas duras que tomará. Aunque la preparación de los presupuestos generales del Estado para 1990 está en marcha, miembros del equipo económico afirman que se trabaja con la hipótesis de prorrogar los actuales tres meses más. Estas fuentes indican que el ministro de Economía ha aconsejado políticamente la celebración en otoño de las elecciones y adoptar las medidas económicas posteriormente, "una vez que se sepa el apoyo popular con el que se cuenta".

Así las cosas, la inquietud entre los socialistas gallegos ha aumentado considerablemente ante la posibilidad de que tengan que celebrar sus elecciones en solitario sin el arropamiento de unas generales.

Por el momento, no hay solución clara ante las dificultades jurídico-constitucionales que se presentan para unir varios procesos electorales y, sobre todo, las generales y las madrileñas.

Felipe González y distintos miembros de la Administración intentarán tener una solución a mediados de agosto, que seguramente pasará por la reforma de la ley General Electoral.

Por tanto, son varios los elementos que se barajan para decidir la fecha electoral. La decisión de modificar la legislación para agrupar elecciones no sería mal vista por los partidos, a excepción de los nacionalistas catalanes y vascos, que en ningún caso aceptarían celebrar sus elecciones en coincidencia con las generales.

La 'generosidad' del presidente

El Partido Popular acogió con escepticismo las declaraciones del presidente del Gobierno, Felipe González, y las de Rosa Conde, ministra portavoz del Gobierno, sobre el agotamiento de la actual legislatura. Los militantes del PP no creían las tesis prodigadas por los socialistas inmediatamente después de las elecciones de que había que dar tiempo a la derecha para que buscara un candidato. Tanta generosidad nunca fue creída en el PP -tampoco en el CDS ni en Izquierda Unida- y sus dirigentes repetían que "Felipe González convocará cuando convenga a su partido y no a la oposición".Si los comicios se adelantan efectivamente al otoño no habrá sorpresa en el PP, en el CDS o en Izquierda Unida. Políticos del partido que dirige Manuel Fraga creen incluso que la premura puede ser favorable para ellos. Un miembro de la dirección, sin posibilidades de ser cabeza de lista, hacía a este periódico el siguiente análisis no exento de sorna: "Si las elecciones son en primavera hay demasiado tiempo, por lo que es muy posible que haya peleas entre los distintos candidatos, mientras que si la convocatoria es inmediata, Fraga designará en septiembre a su elegido y se cerrará el debate".

A este respecto, el portavoz del PP en el Congreso, Luis Ramallo, en declaraciones a la agencia Efe, dijo ayer que Manuel Fraga "ya tiene el retrato robot del candidato", al tiempo que se mostró convencido de que el PSOE "se ve obligado a adelantar las elecciones, entre otras cosas para resolver sus problemas internos". Por su parte, el portavoz de Izquierda Unida, Nicolás Sartorius, dijo a esa agencia de noticias que, por su parte, había manifestado la necesidad de adelantar las elecciones "desde la huelga del 14 de diciembre".

Izquierda Unida trabaja ya por áreas en un programa electoral, y en septiembre, según directrices del secretario general del PCE, Julio Anguita, estarán preparadas las listas electorales. Anguita fue proclamado el pasado invierno candidato a la presidencia del Gobierno por ese movimiento político.

El CDS también tiene resuelto con su presidente Adolfo Suárez el cartel electoral, aunque una campaña inmediata retrasará sus planes de reorganización territorial del partido.

Si hay elecciones tendrán que simultanear la reorganización interna con la campaña pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de julio de 1989

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