El Club de Roma se decanta por la energía nuclear como única alternativa posible

La necesidad de que los diferentes países del mundo reduzcan paulatinamente el consumo de carbón y el de petróleo, que den prioridad al gas natural y, sobre todo, que potencien al máximo la energía nuclear, favoreciendo que las naciones en vías de desarrollo dispongan de los medios tecnológicos adecuados para poder contar con este tipo de energía, son algunas de las tesis defendidas por el Club de Roma, en las que se profundizará en la próxima reunión, convocada en Argentina para los primeros días de octubre del próximo año.

El último encuentro celebrado en Hannover entre los días 11 al 14 del pasado mes de junio por el Club de Roma, institución privada que reúne a más de un centenar de personalidades del mundo de la economía, la ciencia y la educación, ha servido para reflexionar sobre algunos de los principales problemas que afectan a la sociedad industrial del siglo XX, tanto desde el punto de vista conceptual y filosófico, como de los aspectos puramente económicos.En la citada reunión, según explicó el Vicepresidente ejecutivo del Club de Roma y presidente del Capítulo Español, Ricardo Díez Hochleitner, se abordaron desde las posturas que, "basadas en un afán de enriquecimiento y una competitividad salvaje, terminan por olvidar y arrollar valores e identidades personales", hasta aquellas otras que defienden la necesidad de que en la sociedad actual exista una declaración institucional de responsabilidades y deberes del ciudadano, que complemente la actual declaración de derechos humanos.

El vicepresidente ejecutivo del Club de Roma hizo especial mención a la ponencia de Cesare Marchetti, del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados y asesor de la Comunidad Europea, en la que sostiene que el consumo de madera para usos energéticos debe situarse a cero en el año 2000, que el de carbón es muy elevado y debe desacelerarse hasta su completa eliminación en el 2.050, al igual que el consumo de petróleo.

La progresiva destrucción de la capa de ozono o los problemas que plantea la lluvia ácida, son aspectos abordados por Marchetti, que no oculta su preocupación por las grandes cantidades de dióxido de carbono que diariamente se están lanzando a la atmósfera, y que, a su juicio, amenazan con cambiar bruscamente la climatología del planeta, lo que llevará inexorablemente a la fusión de los casquetes polares, a la producción de grandes inundaciones, y a importantes transtornos para la agricultura, y un buen número de especies animales.

Para paliar esta situación Cesare Marchetti propone las medidas citadas con anterioridad, es decir, eliminación gradual del consumo de carbón y petróleo, potenciación del gas natural, e impulsar al máximo la producción nuclear, mientras se consigue desarrollar la energía de fusión fría.

Ayuda tecnológica

En concreto, la propuesta de este experto, asumida por el Club de Roma, se basa en que los países ricos aporten la ayuda tecnológica y financiera suficiente para que las naciones subdesarrollados o en vías de desarrollo puedan contar con la energía nuclear que precisen."Es éste un mal menor necesario, que los gobernantes tienen que asumir como tal", dijo Díez Hochleitner, quien anunció que esta cuestión será objeto de un análisis mucho más preciso y profundo en la próxima reunión del Club de Roma, que tendrá lugar en Argentina en la primera semana de octubre de 1990.

El vicepresidente del Club de Roma, que se mostró a favor de la propuesta realizada por Ramón Tamames, consistente en la celebración de una conferencia norte-sur para crear un consejo de seguridad ambiental de Naciones Unidades, sostiene junto a ello la necesidad de llevar a cabo una gran campaña de educación medio ambiental.

"Queda poco tiempo para actuar eficazmente", dijo el vicepresidente del Club de Roma, "y no hay excusa para entregarse ni a la apatía ni a la desesperación, a pesar de los graves problemas económicos y de seguridad con los que se enfrentan la mayoría de los gobiernos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de julio de 1989.

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