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Tribuna:REPERCUSIONES MUNDIALES DE LA ECONOMÍA DE ESTADOS UNIDOS

¿Puede el presidente Greenspan defender la prosperidad mundial?

PAUL A. SAMUELSONLas probabilidades de que en 1990 se presente un problema de inflación sin resolver tan grave como el de 1988-1989 están niveladas, según el autor, que apuesta dos contra uno en contra de una recesión norteamericana que deteriore la prosperidad mundial, y que no confía en que de aquí a agosto bajen los tipos de interés.

En 1982, Estados Unidos llevó la batuta de la sorprendente recuperación mundial, y el presidente de la Reserva Federal, Paul Voleker, fue un héroe universalmente aclamado.En 1989, los expertos de todas partes temen que Estados Unidos esté a punto de entrar en una recesión. Observadores de Suiza, España, Suecia y Singapur están comprensiblemente preocupados de que un colapso de Estados Unidos se extienda a sus propias economías, retardando el avance de una prosperidad basada en las exportaciones.

El presidente Alan Greenspan, sucesor de Volcker en la Reserva Federal, está siendo observado atentamente, con desconfianza y preocupación. ¿Puede realmente la Reserva Federal hacer un milagro para 1) detener el comienzo de la inflación norteamericana frenando los créditos, 2) desacelerar lo suficiente la tasa de crecimiento de nuestra política de pleno empleo como para evitar el recalentamiento del nivel de precios, al tiempo que 3) se mantienen el pleno empleo y se evita una recesión en 1990?

Ése sería realmente un buen ajuste. Sería tanto como conseguir lo que se denomina un aterrizaje suave. Si consiguiera realizar una maniobra tan elegante, el doctor Greenspan -y sus 11 colegas del Comité Federal para el Mercado Libre- sería objeto de admiración y alabanza.

Paul Volcker es un antecedente difícil para Greenspan. Acabar con la grave recesión de 1981-1982 fue una excelente maniobra de ajuste: la Reserva Federal vio la necesidad de actuar; vislumbró la oportunidad de aflojar los créditos sin, al mismo tiempo, entorpecer su acertada campaña de desaceleración de la inflación: Volcker actuó con decisión y una bien planificada publicidad y, finalmente, los inversores de Wall Street, lejos de atemorizarse ante la campaña de expansionismo, reconocieron el esfuerzo e inmediatamente acudieron a la oferta de bienes y valores. Durante más de cinco años hemos gozado de un considerable crecimiento. Se despertó un gran interés hacia las in versiones en instalaciones, equipos y bienes de consumo durables, en una extraordinaria manifestación de los principios de una macroeconomía poskeynesiana de libro de texto.

El reto de Greenspan

Un milagro no hace más fácil otro milagro. A veces es más fácil poner en marcha una economía estancada que reprimir una exuberante.El meollo del problema no es desacelerar el producto nacional bruto (PNB). Cualquier sádico dejado a su aire en el banco central y contando con el respaldo del Gobierno puede hacer el trabajo. La dificultad estriba en restringir sin excederse. Algunos antibióticos son tan potentes que la cura es peor que la enfermedad.

Una vez establecidas las dificultades a las que se enfrenta la economía norteamericana, ¿cuáles son, en resumen, las probabilidades en las que nuestros mejores pronosticadores creen que, partiendo de la evidencia y del análisis de promedios a largo plazo, habría que dar prioridad?

Tengo que decir que la mayoría de nuestros pronosticadores de los grandes bancos, instituciones financieras y universidades son razonablemente optimistas. La opinión general es la siguiente:

1. Un mayor índice de interés ayuda a reducir el crecimiento de nuestro PNB anual del 3% al 2%.

2. Entonces, a partir de mediados de 1989, los índices de interés más elevados pueden empezar a declinar. El mercado monetario empezará a liberalizarse por sí mismo, y la Reserva Federal comenzará a sentirse segura en su contribución a la liberación monetaria.

3. Si los índices de interés a corto plazo en Estados Unidos bajan el próximo otoño, se puede producir una tendencia a la baja de la tasa de cambio del dólar. El yen, el marco, el dólar de Taiwan y el won coreano pueden experimentar una considerable apreciación.

Los Blue Chip Indicators, que dan a conocer mensualmente las opiniones de más de 50 prestigiosos pronosticadores, muestran que la mayoría de los pronósticos no prevén una recesión norteamericana para 1989 ni para 1990. En el peor de los casos, se producirá un retraso en el crecimiento positivo durante el tercer trimestre de 1989.

Lo mejor de todo es que, de creer a los expertos de Blue Chip, la tasa de inflación norteamericana no excederá del 5% anual, y para 1990 esperan que la inflación sea menor que en 1989. (En mi opinión, esto es excesivamente optimista.)

El siguiente es un punto de vista típico. DRI/McGraw Hill es nuestra firma más importante de asesoría económica, y considera que sólo hay un 15% de probabilidades de recesión económica en Estados Unidos para 1989. Asimismo, para 1990 solamente ve un 20% de probabilidades de recesión.

Así, pues, DRI/M-I cree que la probabilidad de que Greenspan consiga un aterrizaje suave es de dos tercios, y conteniendo la tasa de inflación.

Concluiré ahora con mi propio resumen:

1. Estoy de acuerdo en que no es muy probable una recesión norteamericana que deteriore la prosperidad mundial. No es imposible, pero se puede apostar dos contra uno.

2. Discrepo del consenso de los economistas en relación con su optimismo de que la tasa de inflación norteamericana llegará a un máximo del 5% en 1989 y después se detendrá. Creo que las probabilidades de que en 1990 se presente un problema de inflación sin resolver, y no menos grave que el de 1988-1989, están niveladas.

3. De eso se deduce que no confío en que de aquí a agosto bajen los tipos de interés. Quizá sí, quizá no.

4. Un período de crecimiento lento con una inflación sin resolver -lo que los economistas denominan estagflación- es una posibilidad que en modo alguno se puede ignorar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de junio de 1989