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Salman Rushdie desmiente haber roto su obligado silencio

Los británicos se desayunaron ayer con unas extraordinarias manifestaciones de Salman Rushdie, que desde que hace cuatro meses fuera forzado al ostracismo guarda silencio. La singularidad del caso era doble: Rushdie rompía su mutismo, y además lo hacía en uno de los periódicos populares que se encuentra en sus antípodas ideológicas. La respuesta al enigma la dieron los agentes del escritor, que negaron el contexto de las declaraciones y acusaron de irresponsable al rotativo.The Mail on Sunday, hermano dominical del thatcheriano Daily Mail, alegaba ayer publicar la entrevista exclusiva con un Rushdie que hablaba por primera vez desde que fuera condenado a muerte por el ayatolá Jomeini, el 14 de febrero. El escritor había roto para este dominical su propósito de no hacer manifestaciones, con lo que quiere evitar encrespar más a los musulmanes extremistas, embarcados en una guerra contra Versos satánicos, cuya última algarada callejera se vivió el sábado en Bradford, la ciudad inglesa donde en enero se quemara el libro en la plaza pública. El sorprendente cambio de táctica del novelista era aún mayor al considerar el medio elegido. Era llamativo ver a Rushdie, un intelectual de izquierda y colaborador del Observer, en el Mail.

Sus agentes literarios salieron al paso del fenómeno al anunciar que la entrevista se había realizado antes de que se profiriera la amenaza de muerte. Para los representantes del novelista, el Mail estaba mintiendo y actuando irresponsablemente.

El caso no tiene nada de particular en una prensa sensacionalista que vive de hurgar en las intimidades de los famosos, de publicar verdades a medias y de hacer pasar por realidad puras invenciones. Cualquier conocedor del caso Rushdie podía olfatear en la entrevista pistas suficientes como para datarla hacia finales del año pasado. El escritor niega en esas declaraciones haber pretendido escribir su propio Corán, lamenta la predisposición de sus críticos a recibir ideas de segunda mano sin consultar el original e indica que la revolución de Jomeini ha devorado a todos los que la apoyaban.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de junio de 1989