Economía modifica al alza su objetivo de crecimiento económico, a pesar de la política restrictiva

El crecimiento de la economía española será este año superior al previsto inicialmente debido al empuje de la demanda interna, y a pesar de un sector exterior que le resta puntos. Para evitar el mal de altura provocado por un recalentamiento de la economía, el Gobierno adoptó las medidas presupuestarias y fiscales que tienen como último objetivo reducir la inflación. Estas medidas tendrán como consecuencia una menor creación de empleo respecto a las posibilidades reales de la economía española.

En el nuevo cuadro maeroeconómico presentado ayer por el secretario de Estado de Economía, Pedro Pérez, la economía española crecerá este año un 4,6% frente al 4% previsto el pasado año dentro del marco de referencia de los Presupuestos del Estado de 1989. Este nuevo objetivo de crecimiento seguirá siendo, a pesar de todo, inferior al registrado en 1987 (5,5%) y en el pasado año (5%). Sólo hasta el mes de abril, la economía española está creciendo a un ritmo del 5%, con lo que deberá reducirse para alcanzar este nuevo objetivo.Los niveles de crecimiento actuales han permitido la creación de 360.400 puestos de trabajo en los últimos doce meses y un descenso en la tasa de paro desde el 20,3% al 18,35% actual.

La revisión del objetivo de crecimiento al alza se produce a pesar de que el Gobierno haya llevado a cabo durante todo este año una política restrictiva, tanto en el aspecto monetario, como en el fiscal y presupuestario. Según Pedro Pérez, "hay que evitar un crecimiento excesivo durante un corto período de tiempo, porque puede venir seguido de una recesión en dos años".

Desempleo

El Gobierno sacrifica así una parte del crecimiento en el empleo que podría derivarse de la euforia económica actual. A pesar de las medidas restrictivas, la tasa de desempleo (parados sobre activos) se situará "por debajo del l8%" frente a una tasa actual del 18,35%. Lo previsto es la creación de 300.000 nuevos empleos frente a una estimación inicial de 250.000 a fin de año. Pedro Pérez explicó que "no sería bueno que el empleo creciera mucho en dos años y luego se desacelerara bruscamente a la vuelta de dos años".

El mayor recalentamiento de la economía viene dado por el crecimiento de la demanda interna privada frente a un sector público que se está comportando moderadamente. Así, el índice de producción industrial se disparó en abril hasta un tasa de crecimiento del 10%. Otras variables significativas de la demanda interna han sido un crecimiento del 41,1% en las importaciones de bienes de consumo (en volumen) y un aumento en las compras al exterior de bienes de equipo del 22,2%.

La capacidad productiva de la economía española estará, a final de año, en un crecimiento del 14,2% en lugar del 9,8% previsto inicialmente. El consumo privado se mostrará en unas tasas más moderadas (el 4,4%) y en línea con lo registrado en años anteriores. El consumo público, por último, estará por debajo (4%) en una trayectoria descendente frente a años anteriores. En conjunto, la demanda nacional crecerá un 6,6% de acuerdo con las nuevas previsiones, también por debajo de los dos últimos años.

Sector exterior

Este porcentaje se traduce en un crecimiento del PIB del 4,6%, debido a que el sector exterior le restará dos puntos al potencial interior. Las nuevas previsiones auguran un mayor deterioro de la balanza comercial respecto al inicialmente esperado. Las importaciones crecerán un 13,2% y las exportaciones un 5,3%, sin que parezca probable un mayor equilibrio en el sector exterior.

Las previsiones sobre balanza por cuenta corriente aumentan mes a mes, desde un objetivo inicial de 3.000 millones de dólares, que después se han convertido en 7.000, 8.000 y ahora serán 9.000. En el primer trimestre este déficit se situó en 3.300 millones de dólares, a pesar de lo cual "no es preocupante a corto plazo porque las entradas de capitales a largo plazo superaron esta cifra", según Pedro Pérez.

Las entradas de capitales a corto plazo o dinero caliente han seguido disparándose hasta colocar las reservas de divisas en 45.000 millones de dólares a mediados del mes de mayo. Sólo en la primera quincena de este mes las reservas aumentaron en más de 2.000 millones de dólares, mientras que en los cuatro meses anteriores este incremento no había alcanzado los 3.000 millones.

Unos tipos de interés en España más elevados que en otros países de nuestro entorno son la causa del atractivo que ejerce la economía española para el dinero extranjero que persigue fines especulativos. No obstante, se espera que las medidas de enfriamiento de la economía tengan un suave efecto disuasorio e introduzcan una mayor serenidad en los mercados.

Por el momento, las magnitudes monetarias están creciendo por encima de los objetivos previstos (una banda entre el 6,5% y el 9,5% para los activos líquidos en manos del público), debido al fuerte incremento en el crédito a familias y empresas que crecen un 20%. cuando lo adecuado, según los responsables de la política económica, sería una tasa del 11,5%. Por el contrario, el sector público ha tenido un crecimiento cero en su demanda de crédito.

Aunque no se reconoce oficialmente un fracaso de las últimas medidas monetarias, todo parece indicar que su efecto ha sido reducido respecto a la lucha contra la inflación. Economía señala, además, que los niveles salariales pactados en los convenios tampoco están contribuyendo al control de los precios. Según los últimos datos oficiales, los 546 convenios firmados hasta principios de mayo contemplan un crecimiento salarial del 6,9%. Sin embargo, estos incrementos no se separan mucho de la tasa anual de inflación anual ahora situada en el 6,7%. Pedro Pérez indicó, en este sentido, que "no por negociar salarios altos se consigue mejorar el poder adquisitivo".

El problema es, precisamente, reducir esta tasa anual hasta un incremento en los precios inferior al 5,8%. registrado el pasado año y reducir el diferencial de inflación con los países de nuestro entorno que, sin embargo, subió en abril hasta situarse en algo más de un punto. Hasta el mes de abril, los datos de que se dispone son en la RFA, Francia e Italia, subidas del 0,6% y en Estados Unidos un 0,7%, frente a un crecimimiento de los precios en España del 0,3%.

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