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Una empresa intentó comprar el San Antón hace meses para revenderlo a la Comunidad

El preacuerdo alcanzado entre los escolapios y la empresa San Antón SA, para vender el colegio de San Antón por 1.000 millones de pesetas y dedicarlo a residencia de ancianos fue precedido de diversas negociaciones con otra firma privada, interesada en adquirir y rehabilitar el edificio para revenderlo a la Comunidad de Madrid. La idea, según parece, era convertir el inmueble -con cerca de 20.000 metros cuadrados- en un gran centro cultural regional. La Comunidad debe decidir antes del 17 de mayo si se queda con este histórico inmueble, situado a unos, cientos de metros de la Gran Vía.

El deterioro del edificio de la calle de Hortaleza -terminado de construir en 1832- y la disminución de alumnos por el envejecimiento de la población en la zona -en 10 años se ha pasado de 1.600 alumnos a 882- han motivado en los últimos años numerosas gestiones con el fin de dividir en dos partes el inmueble.Se trataba, según ha informado Emilio Martínez de León, miembro del consejo provincial de las Escuelas Pías, de mantener la actividad docente en la parte del edificio correspondiente a las calles de Farmacia y Santa Brígida y vender la parte que da a Hortaleza, salvo la iglesia. Con esa esperanza, según este consejero, en los últimos siete años; fueron invertidos cerca de 200 millones de pesetas en obras de cimentación y nuevas dependencias escolares. Las peticiones y consultas realizadas ante la Administración fueron, sin embargo, negativas. El edificio, según la ley, debe ser de un único dueño y debe tener un único uso.

Ante la imposibilidad de llegar a esta solución se iniciaron gestiones para la venta total de inmueble, pues la demanda escolar no justificaba la rehabilitación total que, según los últimos estudios técnicos pedidos por la dirección del colegio, costaría alrededor de 1.500 millones.

El representante de una empresa privada, que dijo dedicarse a la rehabilitación de edificios para su posterior venta a la Administración, estableció entonces contacto con la dirección del colegio sin indicar qué organismo podía ser el destinatario.

El enigma se desveló cuando, al hacerse público el precontrato de venta con San Antón, SA, el citado intermediario manifestó que su empresa quería rehabilitar el edificio para la Comunidad. "Esa fue la primera noticia. La Comunidad no ha tenido ningún contacto directo con nosotros", dijo Martínez de León.

El precio del que se habló con esta empresa intermediaria estaba, según parece, en tomo a los 850 millones, y el inmueble debía entregarse libre de cargas. Ello suponía el cese de la actividad docente del centro, ocupado por los escolapios desde 1794.

Responsables de la Comunidad, coincidiendo con estas negociaciones, comentaron que se quería instalar en el colegio de San Antón el gran centro cultural de la región, en el que concentrar la biblioteca y museo provinciales, un centro de arte contemporáneo y otras instalaciones.

Surgió entonces San Antón, SA, dispuesta a pagar 1.000 millones por el inmueble para dedicarlo a residencia de ancianos. En el preacuerdo de venta se incluyó una claúsula para garantizar que el inmueble se destine al citado fin y siempre y cuando la Administración no ejerza el derecho de tanteo, al ser un edificio con protección integral. Asimismo, se indica que el propietario dejará el uso de la iglesia en manos de los escolapios.

Los padres de los 882 alumnos, los 29 profesores y los 10 empleados que trabajan en el colegio fueron informados inmediatamente del acuerdo con el fin, según Martínez de León, de que tuvieran tiempo de buscar plazas y empleo para el próximo curso. También fueron informados el Ministerio de Cultura y la Comunidad. Ésta expresó su deseo de estudiar si ejercita o no el derecho de tanteo, por lo que habrá que esperar tres semanas para saber el destino de uno de los colegios más antiguos de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de abril de 1989

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