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Dos muertos y dos heridos graves por la explosión en un concesionario en Gernika

José Ignacio Fonseca Barrio, técnico de la Delegación de Industria del Gobierno vasco, y Marisol Costaes Zarandona fallecieron ayer en Gernika y otras tres personas resultaron heridas a causa de la explosión en el concesionano Opel de esta localidad vizcaína. La explosión fue causada, al parecer, por las emanaciones de gas de una gasolinera ubicada justo enfrente de citado establecimiento, según la hipótesis que barajaban anoche los responsables del Gobierno Civil. Fonseca Barrio se había desplazado al lugar para examinar los presuntos escapes de gas.

Las dos personas heridas de gravedad son Valerio Duarte López Linares, que tras una cura de urgencia fue ingresado en el hospital de Galdakao; Francisco Costaes, padre de la fallecida, permanecía anoche ingresado en el hospital de Cruces, en la unidad de quemados, con pronóstico grave. Los otros tres herido en el siniestro fueron atendidos en el ambulatorio de la Seguridad Social de Gernika, al no presentar gravedad sus heridas.La familia Costaes Zarandona, que regenta el negocio, reconoció a EL PAÍS que ya había presentado denuncia, hacía varios meses, por las condiciones e instalación de la gasolinera.

El dueño del concesionario, su hija Marisol, el inspector de la Delegación de Industria del Gobierno vasco -estos dos últimos fallecidos- y otras tres personas más se encontraban en el sótano de las oficinas del establecimiento cuando ocurrió la catástrofe. La explosión, según la describió el coordinador del servicio de bomberos de la Diputación de Vizcaya fue "de abajo a arriba". Les cayó el suelo de la planta del concesionario para volver a caer sobre el sótano en el que se encontraban las personas que inspeccionaban las fugas de gas.

El abogado de la familia, Julián Arzanegui, recordaba que, tras las denuncias, existía un informe de la Consejería de Industria del Gobierno vasco en el que se reconocía que había fugas de gas de los surtidores de la gasolinera.

Uno de los hijos de la familia, poco antes de conocer que su hermana había fallecido y que su padre estaba en grave estado, declaró a EL PAÍS: "No hay derecho, hacía ya mucho tiempo que habíamos presentado denuncia por las condiciones en las que se encontraba esta gasolinera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de abril de 1989

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