Críticas al estatalismo

En medios eclesiásticos y políticos se preguntan por qué la Iglesia se ha convertido en abanderada de la llamada sociedad civil, utilizando en ocasiones la misma terminología que los neoliberales o neoconservadores, según pareceres. El teólogo Alfonso Álvarez Bolado manifestaba, con motivo de una conferencia pronunciada en el seminario de Madrid, que existía un excesivo acaparamiento de los órganos del Estado por el PSOE, "porque se ha querido incidir en la cultura y la vida social directamente desde el poder".
En la misma línea se expresa Rafael Belda, profesor de Ética de la universidad de Deusto, para quien "al Estado le corresponde la tarea de estímulo de la acción civil, orientada hacia la justicia que espontáneamente no brota".
"Es curioso que un programa que toque la intimidad de personas relacionadas con el PSOE provoque una reacción como la destitución del director [Miguel Ángel Gozalo] de un programa de TVE", asegura, . y, sin embargo, al día siguiente vemos cómo se ridiculiza un sacramento de la Iglesia o al propio Juan Pablo II y no pasa absolutamente nada; eso es una muestra", concluye, "de que en estos momentos el Estado no reconoce lo religioso y determina lo que son o no valores".
A juicio de la cúpula del episcopado, parece que sea el Estado el que determine lo que son valores.
Muchos coinciden en atribuir estas críticas a que la Iglesia quiere recuperar espacios perdidos en la sociedad en los que antes ejercía influencia. "Cuando la jerarquía critica el afán del dinero de los socialistas, lo hace más desde presupuestos culturales que sociales", señala José Francisco Fontecha, sacerdote y miembro del consejo de dirección'de Iglesia Viva, publicación que ha dedicado uno de sus últimos números a abordar el tema Neoconservadurismo y compromiso cristiano. Para Fontecha es criticable esa cultura del dinero que se ha propiciado desde el poder.
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