El Banco Guipuzcoano ganó 2.646 millones de pesetas en 1988

El Banco Guipuzcoano cerró el pasado ejercicio con unos beneficios de 2.646 millones de pesetas, casi un 46% superiores a los registrados al término del año anterior, según se desprende de los datos de la memoria presentada ayer a sus accionistas en San Sebastián. La junta de accionistas de la entidad dio a conocer también la decisión adoptada por el consejo de administración de proceder a una ampliación de capital de 1 por 10 a la par.La celebrada ayer es la primera junta de la entidad presidida por José María Aguirre González, cargo al que accedió tras la muerte de su padre, José María Aguirre Gonzalo, el 7 de abril pasado.

De acuerdo con los datos presentados por la entidad, los beneficios atípicos del año pasado han sido recortados en 1.106 millones respecto a los de 1987. Por otra parte, las provisiones realizadas por el banco para su fondo de pensiones alcanzaron los 1.148 millones de pesetas.

Independencia y alianzas

José María Aguirre González ratificó la voluntad del Banco Guipuzcoano de mantener su independencia. "Esto no quiere decir", añadió el presidente, "que no estemos dispuestos a realizar cualquier tipo de alianzas en el futuro si las estimamos convenientes para nuestra entidad".

En relación con la estrategia de fusiones bancarias, el presidente del Guipuzcoano citó un reciente informe en el que se las consideraba convenientes, señalando con ironía que "es curioso, nada de lo que estamos presenciando se corresponde con las conclusiones de aquel informe". "Los bancos españoles tenemos que prepararnos para mejorar nuestra eficacia, porque los servicios bancarios cuestan en España bastante más de lo que cuestan en el resto de Europa. Los grandes bancos pueden correr el peligro de convertirse en demasiado pequeños para competir con los gigantes europeos y demasiado grandes para especializarse y atender bien a su clientela", sentenció.

El presidente del Banco Guipuzcoano se refirió también a la tasa de inflación que padece la economía española y estimó que "si el índice de precios al consumo se disparó por encima de las previsiones en 1988 no se debió al aumento de los salarlos, sino a que la Administración incrementó sus gastos en un 12,7%", en clara contradicción con la tesis defendida recientemente por el ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga. "Si las centrales sindicales piden un giro social y una mejor distribución de la riqueza", añadió el presidente del Banco Guipuzcoano en su valoración de la coyuntura económica española, "es que el Gobierno ha sido ineficaz en su misión de controlar los gastos de la Administración pública, porque los impuestos se han duplicado y no se ha mejorado la distribución de los recursos del país".

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