ATLETISMO

Catalán y Mestre regresan sin explicar las razones por las que compitieron en Suráfrica

Los atletas españoles Domingo Catalán y Antoni Mestre llegaron ayer a primera hora de la tarde a Barcelona, procedentes de Suráfrica, donde el pasado 4 de febrero participaron en una prueba de 100 kilómetros que se disputó en la localidad de Stellenhoch, desoyendo las advertencias de las autoridades deportivas españolas en el sentido de que podían ser inhabilitados. Ambos se negaron a explicar las razones por las que compitieron en Suráfrica.

Catalán y Mestre fueron recibidos por un numeroso grupo de amigos que les apoyaron en todo momento, haciendo sonar deliberadamente sus bocinas y trompetas para entorpecer la labor de los medios informativos y descorchando una botella de cava. Catalán mostró su agradecimiento por el recibimiento en el aeropuerto del Prat y declinó hacer declaraciones.Catalán se limitó a decir: "El hecho de que haya venido tanta gente, quiere decir que el pueblo me apoya, y esto es muy importante para mí". Después de recibir los abrazos efusivos de sus familiares y de protagonizar una corta carrera con los medios informativos, que le escoltaron hasta su coche, insistiéndole para que hablase, el atleta manifestó: "No puedo hablar porque sé que me puedo buscar complicaciones". Luego agregó: "Tengo que leerme un informe que me han entregado sobre todo lo que ha salido en estos últimos días en la prensa para hacer una valoración y después dar mi versión. Creo que se ha dado demasiado bombo a una cosa sin importancia. No niego que estoy pasando un momento muy delicado y en estos momentos no me puedo plantear mi futuro, aunque espero que no haya represalias contra mí".

Catalán y Mestre participaron el pasado 4 de febrero en la prueba de 100 kilómetros de la localidad surafricana de Stellenboch. Catalán terminó en octava posición y perdió el récord del mundo de la distancia, que está en poder ahora del ganador de la prueba, el surafricano Bruce Fordyce (6.25.01 horas). Mestre no pudo acabar la carrera.

José María Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo, advirtió a los dos corredores que serían suspendidos de sus licencias deportivas si participaban, pero ellos hicieron caso omiso e incluso Catalán evitó ponerse en contacto telefónico con su esposa, para que "no se viera sometida a ningún tipo de presión".

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