Serra dice que el Gobierno será 'flexible" al aplicar la ley de la Función Militar

El ministro de Defensa, Narcís Serra, afirmó ayer, en una conferencia de prensa, que la ley de la Función Militar, cuyo texto fue enviado ayer al Congreso, trata de "incentivar el esfuerzo profesional a lo largo de la carrera militar", por lo que los criterios de antigüedad para el ascenso serán sustituidos globalmente por los de selección. Serra precisó que el Gobierno será "flexible" para aplicar la ley "sin lesionar" a algunos colectivos afectados por el hecho de que la nueva norma fija en 32 años el período máximo de permanencia en los ejércitos para quienes no alcancen los empleos máximos.

Serra reconoció que hay promociones de jefes y oficiales "afectadas" negativamente por esta ley -algunos mandos han anunciado que recurrirán la norma- ya que ingresaron en las academias con edades muy bajas. De esta forma, si se les aplica el criterio de los 32 años como periodo máximo de permanencia, tendrán escasas posibilidades de ascender a los máximos empleos y deberán pasar a la reserva con algo de más de 50 años. Por ello el ministro señaló que, durante los primeros años de aplicación de la ley -se prevé que entre en vigor en enero de 1990-, ese periodo máximo de permanencia será de 32 a 35 años.No obstante, el titular de Defensa insistió en que el margen de los 32 años "es el correcto", porque ha sido fijado de acuerdo con la edad media con que abandonan las academias los nuevos tenientes. Hoy, esa edad media es de unos 24 años, por lo que la edad media de pase a la reserva, normalmente con el empleo de coronel, será de 56 años, siempre y cuando no se haya logrado el ascenso al generalato (o a suboficial mayor en las escalas básicas y a teniente coronel en las escalas medias). En este segundo caso el periodo de permanencia puede prolongarse hasta un máximo de diez años más.

El ministro precisó que la ley "se propone la regulación de la carrera, y no la reducción de su duración".

Estos aspectos relativos a la edad y al tiempo máximo de permanencia "han sido discutidos con la mayor profundidad", aseguró Serra, quien precisó que también habían sido debatidos largamente con los tres Estados Mayores.

Como ya ha sido difundido por diferentes medios, el ministro recordó que los ascensos por selección y elección supondrán cambios continuos en los escalafones militares -hoy prácticamente inamovibles y sometidos a la antigüedad-, lo que supone una de las mayores novedades del todavía proyecto de ley.

Otra novedad consiste en la reducción a dos o tres decenas de los más de 200 cuerpos y escalas existentes hoy en las fuerzas armadas. Entre los declarados "a extinguir" en un futuro, figuran el Cuerpo de Mutilados por la Patria, el Cuerpo Eclesiástico y la Guardia Real. El Cuerpo Eclesiástico pasará a llamarse Servicio de Asistencia Religiosa y dependerá, como hoy, del Vicariato General Castrense, pero sus miembros no tendrán grados o empleos militares.

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En cuanto a la Guardia Real, Serra anunció que desaparecerá como cuerpo del Ejército de Tierra y se integrará, previsiblemente, en la Guardia Civil como una unidad forrada por voluntarios.

Serra anunció también que su departamento elaborará un estatuto especial para dar "estabilidad en sus destinos" a los miembros del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), procedentes hoy de las Fuerzas Armadas, el funcionariado de la Administración o de personas contratadas para dicho centro. "Todos ellos tendrán una situación jurídica única", aseguró José Enrique Serrano, director general de personal del ministerio, quien acompañó a Serra durante la conferencia de prensa.

El titular de Defensa reconoció que existía entre los militares "inquietud" ante el nuevo proyecto de ley, pero aseguró que se debía a una falta de información sobre los planes de aplicación de la norma, por lo que esta misma semana se iniciará una labor de transmisión de datos y conceptos a los integrantes de los ejércitos.

Capitán general

Como novedades en el último texto del proyecto de ley -a lo largo de los últimos meses han sido barajados varios- Serra señaló que se ha introducido la figura del capitán general como último y máximo empleo de la carrera militar. Este empleo ya existe también en la actualidad y sólo lo ostenta el Rey, para quien también anteriores proyectos reservaban en exclusiva dicho grado. En el texto enviado a las Cortes, se indica que ese grado podrá ser otorgado "por razones de servicio o de mérito ersonal" por el Consejo de Ministros a propuesta del presidente del Gobierno.

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