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Las autoridades de Colorado investigan si una negligencia propició la muerte de Alfonso de Borbón

Las autoridades norteamericanas investigan la posible negligencia de la víctima o la violación de las normas de seguridad por los organizadores en el accidente de esquí que causó el lunes la muerte instantánea por fractura de cráneo a Alfonso de Borbón Dampierre, de 52 años, duque de Cádiz y primo del Rey, cuando inspeccionaba la línea de meta del descenso masculino del Campeonato del Mundo, en Colorado (EE UU). "Estamos examinando todas las posibilidades, y no concluiremos nada hasta que cerremos la investigación", que puede durar semanas, aseguró ayer el juez del condado de Eagle, A. J. Johnson.

Los dueños de la estación de Va¡l, la mejor de Estados Unidos, y los organizadores de los Campeonatos del Mundo de esquí alpino lo último que quieren es ver empañadas las pruebas que están resultando un pésimo negocio para hoteles, tiendas y restaurantes de Vail por falta de público.Los propietarios afirman que "no hay razón para creer que se violaron las normas de seguridad". Pero ni el fiscal del distrito ni el sheriff confirman de momento esta áfirmación, lógica por el interés de sus autores en cerrar el trágico incidente, en defender la imagen de la estación y evitar problemas judiciales e indemnizaciones millonarias que seguirían a una eventual conclusión oficial de negligencia.

El informe preliminar de la autopsia de Alfonso de Borbón afirma que la muerte se produjo por "fractura de cráneo. Sufrió una laceración en el cuello que partió la base del cráneo y el nervio de la columna. La muerte fue instantánea". El hecho de que se comprobara enseguida que el duque de Cádiz había muerto explica que se tardará bastante en recoger los restos del primo del rey Juan Carlos, lo que en un principio fue interpretado como negligencia de la organización.

"Se desnucó al chocar con el cable de acero a bastante velocidad. El impacto debió de ser temendo", explicó a EL PAIS el ex esquiador olímpico español Paco Fernández Ochoa. El cable de acero estaba siendo preparado para colgar de él una pancarta de meta. Las autoridades han prometido también, en el plazo de cuatro semanas, entregar un informe completo con los resultados de las pruebas de toxicología, que determinarán si había restos de alcohol o drogas en el cuerpo de la víctima. Según testigos, aparentemente no hubo ninguna de las dos cosas, pero es obligatorio realizar estas pruebas.

Refugio de famosos

"He venido aquí a ganar el esla Ion y el eslalon gigante, y ahora lo quiero ganar más que nunca. No voy a dejar que -nada me preocupe, nada". Con estas palabras, la esquiadora española Blanca Fernández Ochoa reflejaba ayer el deseo unánime de enterrar el accidente. Los ocho españoles que comenzarán a competir hoy se entrenaron ayer cuatro horas.

La vida sigue con normalidad en la estación más completa y lujosa de Estados Unidos, una réplica de Austria en las montanas Rocosas, donde se esquía, afirmaba ayer Paquito Fernández Ochoa, "como en un green de golf". Aquí tienen sus refugios la tenista Martina Navratilova o los actores Robert Redford y Jack Nicholson, y en las calles de este poblado artificial se respira un ambiente de lujo y bienestar que se niega a guardar luto por nadie. Y que, sobre todo, no está dispuesto a que un cadáver, aunque fuera el de un príncipe, empañe su cuidada imagen de paraíso de la nieve en polvo. Los comentarios se han trasladado de la muerte de Alfonso de Borbón al poco negocio que están haciendo las tiendas de Cartier, Gucci o los restaurantes y hoteles de lujo -esto parece la Quinta Avenida de Nueva York, pero a 2.500 metros de altura- con los Mundiales de esquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 1989