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La ejecutiva de la Democracia Cristiana acuerda que sus parlamentarios vuelvan al Grupo Popular

Las agrupaciones parlamentarias de la Democracia Cristiana (DC) del Congreso y del Senado se integrarán en el Grupo Parlamentario Popular, según acordó anoche el comité ejecutivo de ese partido, presidido por Javier Rupérez, por 14 votos a favor, dos en contra y una abstención. Los diputados Modesto Fraile, Juan José Dobón e Íñigo Cavero rehusaron participar en la votación, al no estar de acuerdo "con esta disolución encubierta del partido". A pesar de esta integración, la DC se mantiene como partido, con lo que podrá acceder a los casi 500 millones anuales de financiación estatal.

Cerca de las diez de la noche, Javier Rupérez anunciaba ayer, en un ambiente de consternación y tristeza, la apertura de un proceso "ordenado" de convergencia política e ideológica entre la Democracia Cristiana y el recién creado Partido Popular (PP). Las agrupaciones de parlamentarios de la DC en ambas Cámaras pasarán a ocupar los escaños del Grupo Popular que abandonaron en 1986. Los diputados Pilar Salarrullana y Manuel Núñez votaron en contra, mientras que Fraile, Pérez Dobón e Íñigo Cavero se ausentaban de la votación en desacuerdo con el planteamiento de "disolución encubierta". Los dos primeros tenían además el acuerdo de sus ejecutivas provinciales (Segovia y Almería, respectivamente) de votar en contra de la integración en el PP. Félix Manuel Pérez Millares también se ausentó y anunció su previsible paso al CDS.Rupérez presentó esta propuesta de integración al comité ejecutivo de su partido después de que hubiese mantenido por la mañana una reunión con el vicepresidente del PP Marcelino Oreja. A primera hora de la tarde, colaboradores de Oreja habían expresado a este periódico la opinión del todavía secretario general del Consejo de Europa, sobre lo que, a su juicio, debía hacer la DC, que no era otra cosa que lo que finalmente resultó aprobado.

Javier Rupérez justificó su posición habida cuenta de los resultados del Congreso del PP en cuanto que se dirige ideológicamente hacia los postulados de la Democracia Cristiana, aunque compartidos con los principios del liberalismo.

Rupérez tuvo dificultades para dar respuesta a algunas preguntas lógicas, tales como la extrañeza que produce el mantenimiento del partido mientras que sus parlamentarios se pasan a un grupo sustentado por otra fuerza política. "Yo no aconsejaré la disolución del partido hasta que en la Internacional Democristiana no haya un partido español capaz de os tentar nuestra representación" En este contexto se inscriben los esfuierzos que realizará Oreja para, que el Partido Popular se acerque a esta Internacional.

Herrero, en el debate

Por otra parte, Miguel Herrero de Miñón, otro de los vicepresi dentes del PP, será la voz de nuevo partido en el debate so bre el estado de la nación del próximo día 14 de febrero. Fraga ofreció hace ya varios días a Herrero que fuera el portavoz del Grupo Popular en este debate anual, y por tanto quien se enfrente al presidente del Gobierno, Felipe González (ver EL PAÍS del pasado miércoles). Ello no quiere decir que Herrero vaya a asumir la presidencia del grupo, que, salvo cambios en las previsiones, estará vacante, en tanto que Juan Ramón Calero seguirá siendo el portavoz del grupo.Las fuentes informantes justificaron esta vacante por la tradición que existe entre los conservadores de que dicho cargo lo ocupe el candidato a la presidencia del Gobierno, como lo fue hasta hace un año Manuel Fraga. Ello resulta ahora imposible toda vez que Fraga no es parlamentario nacional, y se considera más conveniente dejar vacío ese sillón. No obstante, Herrero recibirá la responsabilidad del área parlamentaria en su calidad de vicepresidente del partido.

De su lado, el PNV no ha adoptado todavía una posición definitiva sobre la posible incorporación del PP a la Internacional Democristiana, aunque estima que en el seno de este organismo se produciría un veto personal a Fraga, según declaró ayer Joseba Eguibar, portavoz de la ejecutiva nacionalista. La presencia del nuevo partido en los organismos de coordinación internacional de la Democracia Cristiana llevaría en todo caso, añadió Eguibar, a que el PNV replanteara su papel en los mismos, informa El PNV es socio fundador de la internacional citada y uno de sus tres miembros españoles, junto a Unió Democrática de Catalunya y la Democracia Cristiana. "Oreja no oculta que entre sus cartas en ese partido está la de posibilitar su incorporación a la Internacional Democristiana, pero quizá no resulte tan sencillo", manifestó Eguibar, "porque nos consta que algunos de los cinco jefes de Gobierno democristianos de Europa están dispuestos a imponer un veto personal a Fraga por su pasado político".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 1989

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