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Los vecinos, entre la satisfacción y el recelo

Los vecinos de la zona de Ballesta viven los acontecimientos de estos días con un sentimiento que va de la satisfaccion al recelo. "Por un lado, no podemos menos que sentirnos satisfechos y orgullosos ya que, por fin, los cientos de denuncias, entrevistas y presiones a las autoridades que hemos protagonizado han desembocado en las operaciones de Ballesta y Desengaño. A la vez, sentimos recelo porque la delincuencia se ha retirado un poco, se ha vuelto discreta, pero, desde luego, no ha desaparecido, y porque siguen ocurriendo cosas raras que nos hacen sospechar que hay complicidades o negligencias que facilitan la implantación de ciertos negocios".

Los comerciantes no oculta su frustración: "La situacion en que vivíamos con un barrio controlado por la delicuencia no se ha arreglado sólo por las denuncias de los vecinos, sino que también han influídolos intereses de la Admínistración en la zona en los últimos tiempos. No hay más inseguridad que hace un año, pero ahora Telefónica remoza su sede de la Gran Vía y el Ayuntamiento quiere recuperar el centro como escaparate de la ciudad. Las actuaciones decididas de la Administración se producen porque en este momento también les interesa limpiar la zona a ellos..."

La asociación de vecinos está en contacto con el jefe de la comisaría de Centro, Juan Luis Méndez: "Le hemos dicho que la cosa no se puede parar aquí. Aún hay varios edíficios más, que conocemos perfectamente -de los que incluso hemos grabado vídeos sobre los trapicheos y comercios ilícitos- que tienen que ir detrás de Desengaño, 14".

'Sexshop' privilegiada

Hace menos de un mes que, se ha abierto una nueva sexshop en el barrio, en la esquina de Valverde y Desengaño, y ya son siete los establecimientos de este tipo que funcionan en apenas tres calles. A pocos metros, el antiguo hostal Valera, inaugurado en 1941 y hoy cerrado, luce un cartel que dice: "Cerrado hasta la reforma de la zona Centro", redactado por el propietario de la pensión, Eugenio Martínez, uno de los mejores conocedoros de¡ barrio. "Mi hostal estaba especializado en viajantes y en estudiantes extranjeros. No tuve estómago para sustituir la clientela tradicional por gente poco recomendable. Preferí cerrar antes que verme obligado a vivir de esa gente". También cerró la tienda de deportes Informa 3.

Martínez y varios comerciantes se muestran suspicaces: "Los funcionarios municipales ponen montones de pegas para conceder cualquier tipo de licencias, de obras, de reforma, de apertura o de lo que sea. La sexshop, que precisamente ocupa el local abandonado por la tienda de deportes, abrió sus puertas en menos de un mes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de enero de 1989