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La policía 'revienta' un hostal considerado como uno de los principales focos de delincuencia de Centro

La policía desmanteló ayer un hostal de la calle del Desengaño, 14, considerado como uno de los mayores puntos de distribución de droga a pequeña escala, además de servir como casa de citas para las prostitutas que operan en la zona centro de Madrid. Han sido detenidos el propietario y tres encargados del antro. El hostal presentaba un lamentable estado sanitario. Fueron hallados varios libros de contabilidad que demuestran los ingresos procedentes de la prostitución. Este nuevo golpe contra la delincuencia continúa la ofensiva iniciada hace mes y medio con el asalto policial al inmueble número 7 de la calle de la Ballesta.

Sobre las cinco de la madrugada de ayer, funcionarios del Servicio Zonal Especial de Centro interceptaron en la calle de Desengaño a Juan Salas López, de 37 años, cuando se disponía a entrar en el hostal Rio Jares, donde trabajaba como encargado. Dicho hombre, según fuentes policiales, portaba casi 70 papelinas de heroína. Los agentes subieron al citado hostal, donde en ese momento se encontraba de encargado el kuwaití Mohamed Dusuki Hishan, de 26 años, al que solicitaron permiso para proceder a registrar el establecimiento, cosa a la que el joven se negó. El juez de Instrucción número 11, Miguel Guerra Palacios, que se hallaba de guardia, concedió posteriormente el oportuno mandamiento de entrada y registro. Los policías sorprendieron a seis o siete parejas cuando entraban o salían del hostal y tanto las prostitutas como sus clientes testificaron que los encargados del establecimiento les habían cobrado 400 pesetas por la cama y 100 más si deseaban un preservativo. El uso de las instalaciones no podía durar más de 15 o 20 minutos; en caso contrario, aumentaba la tarifa. En la pensión, según fuentes policiales, se trapicheaba con droga a pequeña escala y se permitía a los toxicómanos que se inyectaran en una habitación siempre que abonasen la tarifa estipulada. A mediodía de ayer había dos mujeres drogadas, durmiendo en sendos camastros de goma espuma, y vestidas con toda su ropa de calle. Los inspectores de la comisaría de la calle de la Luna detuvieron también al dueño del hostal, Carlos Santos Díaz, de 47 años y a Alfonso Pedro Belda García Fresca, de 30 años, además de los citados Mohamed Dusuki y Juan Salas. El registro policial permitió la incautación de pequeñas cantidades de heroína y cocaína, además de libros en los que figura la contabilidad de las actividades comerciales registradas en el hostal Río Jares en los tres últimos años. En dichos tomos hay anotaciones con el nombre de guerra de las prostitutas, la hora a la que ocuparon la habitación, la hora a la que la dejaron libre y el dinero que pagaron por el alquiler y el condón.

Tarjetas y carnés

Los agentes descubrieron en varias bolsas de basura alrededor de 20 carnés de identidad y de conducir, abundantes tarjetas de crédito y pasaportes. El jefe de la comisaria de Centro, Juan Luis Méndez, manifestó: "Suponemos que estos documentos proceden de las sustracciones de carteras en la calle o bien de los robos perpetrados por las mismas prostitutas contra sus clientes".En poder de los encargados del antro fueron encontradas casi 200.000 pesetas en efectivo. Según fuentes policiales, estos individuos cobran a las prostitutas o a los drogadictos y siempre llevan el dinero encima hasta que el dueño llega cada mañana a hacer la recolección.

Por el suelo de las habitaciones aparecieron ayer numerosas jeringuillas con restos de sangre y droga, además de decenas de servilletas de papel empleadas por las prostitutas para limpiarse. Las habitaciones, sucias, despintadas y malolientes, no disponen de mobiliario. Algunas alcobas tienen el piso levantado. A la una de la tarde de ayer, en el portal de Desengaño, 14, una prostituta mejicana se quemaba con un encendedor el cabello. Por un momento los transeuntes temieron que se convirtiese en una antorcha humana. Alguien dice que la chica está drogada porque "se acaba de meter un puñado de rohipnoles", y ella masculla algo ininteligible contra los policías. Ocupaba una habitación del hostal y ahora anda a cuestas con sus cuatro trapos, que son su única fortuna.

La policía ha solicitado al Ayuntamiento un informe sanitario del hostal y que un equipo de higiene proceda a su fumigación. Las diligencias serán entregadas al juez por si éste considera oportuno el cierre del local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de enero de 1989

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