Todo vale, da lo mismo
Hombres GPara Hombres G, el pasado año fue también de vacas gordas. Uno más actuando por toda España en polideportivos y plazas de toros, pero sin tocar en Madrid. Finalmente, se han decidido a ofrecer dos conciertos en una sala de media capacidad, que apenas cubrió de adolescentes la mitad del aforo. Hoy, Hombres G continúan en la cresta de la ola, pero tienen más competencia que hace unos años, en los que eran únicos. Grupos como Danza Invisible, Duncan Dhu, Los Ronaldos y El Norte, entre otros, les han arrebatado una parte importante del goloso pastel que forma el mercado quinceañero, y, quizá por esto, Hombres G llevan algún tiempo endureciendo su sonido en directo, lo que beneficia su música.Con la temporada de actuaciones prácticamente terminada, Hombres G han aprovechado bien su rodaje. Suenan compactos, con fuerza, y sacan el máximo partido a sus limitaciones. En directo, las ñoñas canciones de sus discos se convierten en un rock más agresivo, bien sostenido rítmicamente por la batería y con el resto del grupo limitándose a cumplir. Pero las canciones de David Summers han acertado en la diana de las necesidades más elementales de su público y estas carencias no parecen importar demasiado.
David (voz y bajo), Rafa (guitarra y coros), Danny (guitarra y coros), Javi (batería y coros)
Sala Jácara. Madrid, 3 de enero.
Por ejemplo, el trabajo de los dos guitarristas merecería unos arreglos más elaborados desde el punto de vista musical, pero como el público, mayoritariamente femenino, se desgañita ante cualquier insinuación de David, este tipo de planteamientos, estrictamente musicales, se convierten en secundarios. Esta sensación de "todo vale porque da lo mismo" puede mantener a Hombres G con las arcas llenas y las fans histéricas, pero musicalmente no es suficiente. Como grupo adolescente funcionan con dignidad y en ese campo continúan mandando. El acceder a una elaboración musical más seria es otra historia que el cuarteto no parece dispuesto a abordar por el momento.
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