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Los jueces condenados por cohecho han sido contratados por su abogado, Piqué Vidal

Los jueces Carlos Lorenzo-Penalva de Vega y Joaquín García Lavernia, condenados por el Tribunal Supremo por un delito de cohecho, han sido contratados por el letrado que les defendió en la causa, Joan Piqué Vidal, para que trabajen en su despacho de abogados. Los contratos laborales ya han sido aportados y, de esa forma, los jueces "cumplen" un requisito indispensable para poder obtener el régimen abierto.

La existencia de los contratos laborales fue confirmada ayer por Piqué Vidal. Todavía se desconoce cuál será la tarea que será asignada a los magistrados dentro del despacho de abogados cuando obtengan el régimen abierto. Fuentes del despacho calificaron de "normal" la contratación de los jueces, ya que la condena les inhabilita para ejercer como magistrados, pero no para desempeñar otro trabajo.Piqué Vidal fue el defensor del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, en el caso Banca Catalana, y también representó al presidente del Fútbol Club Barcelona, Josep Lluis Núñez, en el proceso de la querella por delito fiscal presentada contra Bernd Shuster. Actualmente representa, entre otros, al humorista Pedro Ruiz, también acusado de un supuesto delito fiscal.

Carlos Lorenzo-Penalva fue condenado a cinco años de prisión y Joaquín García Lavernia a cuatro. Ambos magistrados ingresaron en la prisión de Lérida 2 en julio pasado y al cabo de tres meses fueron clasificados en segundo grado, lo que posibilita la obtención de permisos. Posteriormente, los jueces solicitaron la mejora en su situación penitenciaria y obtener el tercer grado, hecho al que se opuso el fiscal de vigilancia penitenciaria de Lérida.

Al margen de la situación penitenciaria, los magistrados se vieron beneficiados en noviembre cuando el Tribunal Supremo les aplicó la remisión condicional de las penas inferiores a un año que les fueron impuestas. Con la presentación de los contratos laborales, todo parece indicar que en un breve plazo de tiempo volverán a solicitar el tercer grado, clasificación que da acceso al régimen abierto.

Esta situación comporta la salida diaria de la prisión por la mañana para regresar a la noche, además de las salidas de fin de semana y de un total de 42 días de permiso anuales. La concesión del régimen abierto deberá ser decidida por la Dirección General de Servicios Penitenciarios de la Generalitat.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 1988