Un error diplomático
Es un error diplomático a todos los niveles. Viola el espíritu, si no la letra, de los compromisos asumidos por EE UU con la ONU cuando le invitó a hacer de Nueva York su casa, Ha irritado a sus amigos y aliados en Europa y en Oriente Próximo. Debilitará su prestigio y autoridad como árbitro en los futuros intentos de pacificar la región. A menos que se logren los votos necesarios para llevar el debate palestino a Ginebra, privará al mundo de juzgar, de boca de Arafat, la sinceridad de sus intenciones en la búsqueda de una solución pacífica que renuncie al terrorismo. 30 de noviembre


























































