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El 30% de las superficies con cultivos herbáceos, quedan fuera del plan de abandono de tierras

Aproximadamente el 30% de las superficies dedicadas a cultivos herbáceos y que tenían posibilidades de acogerse al Plan para el Abandono de Tierras ha quedado excluido del mismo, de acuerdo con los criterios restrictivos fijados por los responsables de la Administración española. Esta decisión se ha adoptado en función de diferentes índices económicos, y especialmente se han tenido en cuenta los elevados procesos de desertización y los altos niveles de paro que padecen algunas zonas. Las superficies excluidas se distribuyen por 19 provincias y un total de 75 comarcas agrarias.

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La reglamentación básica para el abandono de tierras fue aprobada por la Comunidad en los primeros meses de este año.En principio, el programa debería haber estado listo para el pasado mes de julio, aunque casi todos los países se han retrasado en su puesta en ejecución. En este momento tenían programas Holanda, la RFA, Bélgica y el Reino Unido. Hace algunas semanas se sumó Francia, y España es el sexto país que dispone de la correspondiente normativa.

Para la aplicación del plan de abandono Agricultura había defendido, y logró introducir en el correspondiente reglamento comunitario, que se considerasen las especiales condiciones del sector español a la hora de fijar las exclusiones, tales como los procesos de desertización y los niveles de paro. En base a esa normativa, la Administración española ha mantenido amplias negociaciones con el comisario de Agricultura de la CE, Franz Andriessen, en los últimos meses. España pretendía dejar excluida de este programa una superficie que significaba el 50% de todas las tierras afectadas por estas medidas. Las presiones de Bruselas habrían dado lugar a que el programa definitivo excluyera solamente el 30% de las superficies dedicadas a los cultivos herbáceos, que eran las que tenían acceso al plan.Buscar alternativas

Según manifestaciones de Carlos Romero, España no quiere ser el país que abandone más tierras dentro de la Comunidad, ya que ello choca con la situación de muchas zonas, donde es preciso evitar el proceso de despoblamiento o buscar alternativas de producciones. Para la fijación de las zonas excluidas se han tenido en cuenta diferentes indicadores, entre los que destacan los niveles de paro y los procesos de despoblamiento. Son zonas desertizadas las que tienen menos de 20 habitantes por kilómetro cuadrado y, sobre todo, que tengan una tendencia al abandono. En cuanto a los niveles de paro, se han considerado conjuntamente índices de paro total, paro rural, renta, etcétera.

El programa de abandono aprobado por el Gobierno afecta a todas las zonas de cultivos herbáceos, menos 75 comarcas agrarias distribuidas en 19 provincias. A estas superficies se deben sumar como exclusiones todas las zonas de pastos, frutales, barbechos y superficies agrícolas no utilizadas que no se contemplan en la normativa comunitaria. Ello supone la exclusión generalizada de zonas como la cornisa cantábrica, Galicia o Levante. Según Carlos Romero, todos los consejeros de las comunidades autónomas han estado de acuerdo conla fijación de estas exclusiones, al margen,de su pertenencia a uno u otro partido político. Para el ministro de Agricultura, en ningún caso han existido problemas para su aplicación por la existencia de leyes de reforma agraria en algunas autonomías.

Para acogerse al abandono de tierras, los agricultores de las zonas no excluidas y con cultivos herbáceos pueden presentar sus peticiones en este mismo año, cuando se desarrolle el real decreto aprobado por el último Consejo de Ministros, que se Pretende sea en breve. Para solicitar la ayuda, los agricultores deberán solicitar el abandono, al menos, del 20% de la superficie total. Caso de abandonar el 30%, estarán exentos; del pago de la tasa de corresponsabilidad para 20 toneladas. Para que una superficie pueda incluirse en este programa deberá haber estado sembrada de cultivos herbáceos al menos dos años en lag tres últimas campañas.Beneficiarios

Los beneficiarios de este programa deberán ser agricultores que cultiven de una manera efectiva, bien personal o directamente, la superficies que pretendan abandonar. El compromiso para el abandono de las tierras deberá ser por cinco años, aunque es posible su rescisión al término de los tres primeros.

En cuanto al destino de las superficies abandonadas, es posible su dedicación a la repoblación forestal, a barbecho con posibilidades de rotación, a fines no agrarios o para el desarrollo de barbecho marrón, con la siembra de garbanzos, lentejas y vicias. En estos últimos casos las ayudas se reducen al 40%o 60%.

Los baremos de subvenciones fijados por hectárea, según los responsables de Agricultura, son similares a los establecidos en otros países de la Comunidad para condiciones parecidas. Las tierras de zonas desfavorecidas tienen una ayuda de 16.000 pesetas por hectárea y año; las superficies de secano de mejor calidad, una ayuda de 19.000 pesetas; finalmente, para los regadíos se han fijado tres baremos de 27.000, 35.000 y 47.000 pesetas, en función de cada tipo de explotación y sus rendimientos. En el caso de España, se fija igualmente una ayuda suplementaria de 5.000 pesetas por hectárea cuando las superficies se vayan a dedicar a fines forestales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de noviembre de 1988

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  • La Administración ha tenido en cuenta las cifras de paro o procesos de desertización