Jesús García Gombau

Su demanda contra Hacienda ha salvado a miles de matrimonios

A Jesús García Gombau le salió cara la boda. Por cinco días tuvo que pagar a Hacienda 200.000 pesetas más. Pero su indignación la gastó pegando pólizas para presentar una demanda de inconstitucionalidad contra la ley del Impuesto sobre la Renta. El máximo tribunal le ha dado la razón: es injusto que los matrimonios estén obligados a declarar conjuntamente, con lo que pagan más que las parejas amancebadas.

Jesús García Gombau dejó la escuela a los nueve años. En su pueblo de Calaceite (Teruel) no se podía estudiar más, y sus padres no podían pagar un colegio en la capital. "Entonces empecé a dar clases particulares con un maestro, luego con el cura, y luego yo solo. Así aprobé la elemental, el bachiller superior y el preu".

Es de la generación del preu. Tiene 40 años y lleva 24 trabajando, porque la Universidad también era cara. "A los 16 años empecé a trabajar de administrativo, y por la noche estudiaba Derecho, Ciencias Económicas y Graduado Social".

En 1973 ingresó en la multinacional BASF. En la empresa conoció a su mujer, pieza clave en la historia matrimonial española desde que decidió casarse con ella el 27 de diciembre de 1980. "Yo tenía algunos conocimientos fiscales y conocía la ley del Impuesto sobre la Renta. Me parecía irracional que por cinco días de casado tuviera que hacer una declaración conjunta de todo el año". Si la pareja García-Romeu hubiera vivido junta, pero sin casarse, se habría ahorrado 200.000 pesetas.

La injusticia llevó a García Gombau a presentar una demanda de inconstitucionalidad contra la ley del Impuesto sobre la Renta. La Administración intentó torpedear la admisión a trámite, alegando defectos de forma. García Gombau, que nunca ha practicado la abogacía, consiguió sortear el obstáculo.

La combatividad de García no quedó ahí, para gloria de cinco millones de matrimonios declarantes, aunque la ley perjudica sólo a las parejas en las que trabajan las dos partes. Ese mismo año presentó un contencioso administrativo contra Hacienda. Y también ganó. La Audiencia de Barcelona falló que las deducciones fiscales por adquisición de vivienda pueden aplicarse también al garaje, a la piscina y a los jardines.

No es de extrañar que desde entonces un inspector de Hacienda le visite anualmente y le multe por omisión, "porque nosotros hemos seguido presentando la declaración matrimonial por separado".

Este martillo de Hacienda reconoce que va perdiendo fuerza. "Al principio hacía gracia, pero luego cansa". García Gombau, en su contencioso, acusó a Hacienda de ejercer sobre él una "presión psicológica", al sometérsele a seis sesiones de revisión tributaria y a seis llamadas telefónicas con el mismo objetivo.

El matrimonio García-Romeu y su hijo de 16 meses viven desde hace un año en Ludwigshafen (RFA). La BASF le reclamó para su sede central. "Aquí", dice, "todo es mucho más fácil. Todo funciona".

En la República Federal de Alemania, García Gombau, salvador de matrimonios, podrá declarar por separado. Pero, paradojas de la vida, lo hará conjuntamente. Su esposa ha dejado de trabajar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de noviembre de 1988.

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