Cartas al director
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Morir en Madrid

El día 19 de octubre, el desprendimiento del voladizo de un balcón causó la muerte de nuestro padre, cuando transitaba por la calle del General Orgaz, en Madrid, a la altura del número 29.¡Qué casualidad. Qué mala suerte! No, qué negligencia.

Informes periciales recabados por la familia ante la carencia de noticias de las actuaciones oficiales, a pesar del tiempo transcurrido, ponen de manifiesto que además de defectos de construcción, ha sido fundamentalmente el abandono o el descuido en la conservación y mantenimiento de la fachada la causa directa del mortal accidente.

Aparte de la responsabilidad de la propiedad del inmueble, entendemos que la desidia e inoperancia de las autoridades municipales hacen que hechos como éste, aunque afortunadamente no siempre con desgracias personales, sean tan frecuentes en Madrid que ni siquiera constituyen noticia.

¿No hay legislación al respecto?, y, si la hay, ¿por qué no se cumple? ¿Cuántos edificios hay en esta ciudad en similares o aún peores condiciones? ¿Es que siempre hemos de estar al albur de la teja voladiza?.- y hermanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 16 de noviembre de 1988.

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