Estonia reclama su soberanía a Moscú

Estonia reclamó ayer enérgicamente el derecho a la soberanía en una acalorada sesión del Soviet Supremo (Parlamento) de la república, que hizo caso omiso de los intentos emprendidos por Moscú para calmar los ánimos exaltados en contra de las enmiendas a la Constitución soviética. Indrek Toome, de 45 años, hasta ahora secretario responsable de ideología de los comunistas estonios, fue nombrado ayer primer ministro de la república, en sustitución de Bruno Saul, que ha sido destinado al servicio diplomático.

La dimisión de Saul había sido pedida reiteradamente por el Frente Popular, la organización de masas de apoyo a la democratización, marcada por un fuerte componente nacionalista. Toome, un brillante graduado de la escuela superior del partido, de pobladas cejas y amplias entradas, se responsabilizó ayer ante el Parlamento de la "gran carga" que caía sobre él.Estonia vivía ayer un día de verdadera euforia parlamentaria. Unas 200 personas con banderas nacionales y pancartas en ruso y estonio recibieron a los diputados frente al edificio del Parlamento poco antes del mediodía La televisión retransmitía en directo el debate, que era traducido simultáneamente al ruso por la radio.

En total fueron cuatro las resoluciones aprobadas. Las enmiendas a la Constitución de Estonia, que fijan la propiedad republicana y el derecho a veto a las decisiones centrales del Estado, recibió 254 votos a favor y 7, en contra. El rechazo a las enmiendas de la Constitución de la URSS tuvo el apoyo unánime del Parlamento.

Al reconocer la propiedad republicana del suelo, los recursos naturales, la industria y los medios de producción, Estonia se adjudica unos derechos que hasta ahora sólo eran ejercidos por las instituciones centrales del Estado.

Vaino Valjas, jefe del partido comunista estonio, rechazó las modificaciones a la Constitución de la URSS actualmente en debate, que, según él, limitan los derechos de las repúblicas federadas y favorecen la centralización. Más de 800.000 personas han expresado en Estonia sus objeciones a los cambios constitucionales que serán sometidos al Soviet Supremo de la URSS el 29 de noviembre.

Una propuesta de última hora trataba de introducir en el artículo una cláusula de veto por la cual las leyes de la URSS sólo serían válidas en Estonia de ser ratificadas por el Parlamento de la república.

Este organismo está formado actualmente por algo más de 260 diputados, una tercera parte de los cuales son rusos. "Hay que defender a los ciudadanos de las leyes", dijo ayer el jefe de la Unión de Escritores de Estonia, Bekman, uno de los intelectuales que de forma más abierta se enfrentó a Víctor Chebrikov, que ha visitado Estonia en los últimos días.

El miembro del Politburó y ex jefe del Comité Estatal de Seguridad (KGB) ha causado gran malestar en medios comunistas estonios con sus declaraciones. Chebrikov criticó a la directiva comunista local, pidió mayor control sobre la Prensa y se mostró reticente ante una ley por la cual el idioma estonio se convierte en lengua oficial.

Derechos adquiridos

El representante del Kremlin colocó en pie de igualdad al Frente Popular y al Movimiento Internacionalista. Esta organización agrupa a sectores rusos no dispuestos a dejarse arrebatar los derechos adquiridos en un sistema centralizado.El Movimiento Internacionalista tiene su foco principal en la fábrica Dvígatel (Motor), una empresa del sector militar dependiente de Moscú y totalmente al margen del control republicano. Chebrikov visitó la empresa y tomó la defensa de este movimiento, al que consideró discriminado en la Prensa.

Las modificaciones a la Constitución soviética han conmovido a las tres repúblicas bálticas, incorporadas a la URSS en 1940. En Vilna se reúne hoy el Soviet Supremo de Lituania para expresar su posición, que, en rasgos generales, coincide con la de Estonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de noviembre de 1988.

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