Procesar al 'pirata'

Si lo que dicen sus amigos es cierto, Robert Morris, el pirata que hace poco bloqueó 6.000 ordenadores con un programa informático infectado, merece ser procesado. En este cuento de un padre, un hijo y un monumentaljuego electrónico subyace una historia atractiva, y tal vez haya razones para atenuar el castigo, pero otra cosa es minimizar el delito. Un proceso judicial puede poner a prueba lo adecuado de las leyes actuales contra el sabotaje electrónico, delito que puede frenarse.El programa de Morris arruinó miles de horas que otra gente pasó extrayendo el virus de los ordenadores. Una sociedad que depende de la informática debe defenderse de este tipo de amenazas.

Puede que algunos piratas sean dañinos e invadan la propiedad sin pensárselo dos veces, pero pocos son maliciosos o intencionalmente delincuentes. El prurito por mostrar que pueden ser más listos que los técnicos que diseñan programas informáticos puede frenarse fácilmente si se aplican rigurosamente las actuales leyes o las nuevas que hagan falta.

Engañar a otros, invadir su propiedad y desbaratar sus actividades es una clara ruptura ética. La juventud, la ingenuidad y la inadvertencia pueden ser circunstancias atenuantes y aplicarse con generosidad al decidir el castigo. Pero ante todo es importante definirlas como delito, aunque sólo sea para impedir otros sabotajes electrónicos.

, 13 de noviembre

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 14 de noviembre de 1988.

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