Rosa Baleriola

La cuota del 25% socialista llega al Betis

Rosa Baleriola Salvo es la primera mujer de la junta directiva del Betis. A sus 34 años parece haber colmado dos de sus principales vocaciones juveniles: la política y el deporte. Militante del PSOE desde 1975, es directora general de Relaciones del Gobierno andaluz con el Parlamento regional, pero ha buscado un hueco para contribuir a la regeneración social y económica del club de sus amores. "Es el reto de llenar algo vacío", dice, convencida de avanzar unos centímetros en la igualdad entre hombres y mujeres.

Seguía al Betis desde muy pequeña, después de haber optado en la gran disyuntiva de todo sevillano que se precie: o sevillista o bético. En este caso, adoptó la pasión futbolística de su madre; su padre es del Sevilla, pero no parece que eso genere traumas familiares. Las ganas de llegar a la junta directiva le entraron después de una de tantas pequeñas discriminaciones: hace unos tres años, por ser mujer, no le permitieron la entrada en el palco, donde debía recoger su entrada de grada a un conocido.Desde entonces no ha parado de dar la lata al presidente del Betis, Gerardo Martínez Retamero, para conseguir la cuota del 25%, discriminación "positiva" con la que, en un principio, se mostraba en desacuerdo dentro de su partido, "pero ahora veo que es eficaz", admite.

Su afición bética coincide con la de su padre político, el presidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla. Rosa Baleriola asegura que este presidente -ahora tiene dos- "no ha tenido nada que ver" en su nueva responsabilidad. Sí, en cambio, en su ingreso en el PSOE, allá por 1975; uno de sus avalistas era Rodríguez de la Borbolla.

Por entonces, Rosa había terminado la carrera de Económicas, y, tras un breve período funcionarial en el Ministerio de Educación, se dedicó a las tareas internas del partido, "a preparar programas de formación y sensibilizar en la política a mucha gente". Luego fue jefa del gabinete de Rodríguez de la Borbolla, cuando éste era consejero autonómico de Gobernación, y repitió cargo cuando llegó a la presidencia del Gobierno andaluz.

La vocación deportiva la tiene desde la universidad, aquella de los últimos años del franquismo. Fue delegada de deportes en las aulas y movilizó a sus compañeras para constituir un equipo de hockey sobre hierba. En la primera temporada, su equipo sólo consiguió marcar un gol; fue un gol de 20.000 pesetas, cantidad que tuvieron que aportar para comprar el material necesario en la práctica de ese deporte. Luego fue núembro de la Federación Sevillana de Hockey.

Baleriola se sorprende de que "haga más gracia mi cargo de directiva del Betis que lo de las mujeres guardias civiles". No ha tenido "reacciones negativas" a su nombramiento, pero sí anecdóticas: en una peña de aficionados, un fotógrafo pretendía que no saliese en la foto de la directiva, y en una cena, una señora le preguntó: "¿De qué directivo eres esposa"?.

En el deporte, asume plenamente la razón de ser del beticismo, el Viva el Betis manque pierda. "Es una forma de ver la vida, es buscar argumentos para rebatir al sevillista, a pesar de haber perdido el partido". No le sobran motivos. Su diagnóstico no puede ser más realista: "Estamos con negativos y con poco dinero, pero saldremos".

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